A diferencia de otras recesiones en las que los mayores estragos económicos recayeron en sectores como manufactura o construcción, detentados principalmente por hombres, la pandemia del COVID-19 afecta mayormente los empleos femeninos, asegura Téofilo Benítez Granados, Rector del Centro de Estudios Superiores en Ciencias Jurídicas y Criminológicas (CESCIJUC).

“Inicialmente se calculaba que en 2020 se perderían 233 miles de empleos y el 35.62% de ellos correspondería al que ejercían las mujeres. Hoy sabemos que la proporción aumentará significativamente”, advierte Benítez Granados.

El cierre de escuelas aumentó las necesidades de cuidado infantil, lo que impactó en las madres trabajadoras y los sectores que buscaron crecer en el mercado laboral durante años ahora son los primeros afectados por la crisis.

“Más mujeres que hombres perdieron empleos en la mayoría de los sectores. en ocio y hospitalidad, educación, servicios de salud, venta minorista, servicios profesionales, comerciales y otros. Esto no es fortuito. Muchas mujeres trabajan a tiempo parcial para tener un horario flexible y son las primeras en ser despedidas”, comenta el también presidente del Consejo Doctoral Mexicano.

Más aún, la mayoría de las mujeres están en ocupaciones no sindicalizadas, y sin seguridad de empleo. “El 30% de las mujeres que trabajan lo hace inclusive en la economía informal”, refiere Benítez y agrega “los llamados trabajos buenos no los buscan ellas, pues tienen que encargarse del hogar y no están en empresas que respeten seguridad o antigüedad laboral en muchos casos”.

Paradójicamente, muchas mujeres están en los sectores decretados como esenciales. “Nueve de cada 10 enfermeros y auxiliares de enfermería son mujeres, y más de dos tercios de los trabajadores en el pasillo de la tienda de comestibles y en el mostrador de comida rápida son mujeres”, refiere el Rector.