YO CAMPESINO

Economía mexicana a la baja

María Escalante García

El Banco de México (Banxico) ha lanzado una señal de alerta contundente: la economía mexicana crecerá apenas un 0.1 por ciento en 2025, una caída notable frente al 0.6 % estimado a finales de 2024. Este ajuste no es un simple tecnicismo en el lenguaje económico; es el reflejo de una serie de malas decisiones del gobierno federal que han minado la confianza, desacelerado la inversión y comprometido el crecimiento sostenido del país.

La drástica reducción en el pronóstico de Banxico se da en el contexto de una desaceleración económica profunda, agravada por políticas públicas erráticas, una visión ideológica contraria al libre mercado y el debilitamiento institucional en áreas clave. Las señales han estado ahí: caída de la inversión privada, fuga de capitales, estancamiento de la productividad y un entorno cada vez más incierto para los empresarios.

Uno de los principales factores detrás de esta situación es el desdén del gobierno por las reglas del juego económico. En lugar de fortalecer el Estado de Derecho, proteger la autonomía de los organismos reguladores y garantizar seguridad jurídica, el Ejecutivo federal ha optado por concentrar decisiones, debilitar contrapesos y privilegiar proyectos faraónicos sin rentabilidad probada, como el Tren Maya o la refinería de Dos Bocas.

El golpe a la inversión no solo ha sido económico, sino también institucional. La relación entre el Ejecutivo y Banxico ha sido tensa, marcada por presiones soterradas y discursos que cuestionan su independencia. En un contexto global desafiante, con tasas de interés altas y una desaceleración en Estados Unidos, el país necesita certidumbre macroeconómica. En lugar de eso, se envían mensajes ambiguos y se obstaculiza el desarrollo de políticas que estimulen la confianza.

Además, la política fiscal ha sido conservadora en exceso y sin visión estratégica. Aunque el gobierno presume estabilidad financiera, esta se ha logrado recortando gasto en sectores fundamentales como salud, ciencia y tecnología, mientras se mantienen subsidios sin evaluación de impacto o eficacia. Lejos de incentivar la innovación y el crecimiento sostenido, se ha optado por medidas asistencialistas que no resuelven los problemas estructurales del país.

La rebaja del pronóstico de Banxico no es un fenómeno aislado, es el reflejo de un modelo de gobierno que ha desatendido los pilares básicos del crecimiento: confianza, inversión, innovación y Estado de Derecho. Si no se corrige el rumbo pronto, el futuro económico de México corre el riesgo de seguir anclado en la mediocridad.

Banxico lanza comunicado

“Se prevé que la actividad económica nacional presente atonía en el horizonte de pronóstico. A la debilidad que ha venido mostrando se suman los significativos retos para la economía global del cambio de política comercial en Estados Unidos”, destacó Banxico, al dar a conocer su informe trimestral.

El banco central pronosticó que “la imposición generalizada de aranceles por parte de Estados Unidos a sus importaciones merme el desempeño de su economía y que ello, a su vez, derive en una menor demanda externa para México”.

También redujo sus pronósticos para crecimiento de la economía mexicana en 2026 del 1.8 por ciento al 0.9 %.

México es especialmente vulnerable a los aranceles del presidente de EE.UU., Donald Trump, porque más del 80 por ciento de las exportaciones se dirigen a ese país y representan cerca del 26 % del PIB.

Las previsiones del banco central mexicano contrastan con el optimismo del Gobierno de Claudia Sheinbaum, ya que en abril la Secretaría de Hacienda situó las previsiones en un rango de entre 1.5 por ciento y 2.3 %.

En lo que se refiere a la inflación, Banxico mantuvo en 3,3 por ciento su expectativa para el cierre del año y subió a un 3.4 por ciento por ciento la subyacente, una décima más que la prevista final del pasado año.

El Banco de México rebajó el 15 de mayo la tasa de interés de referencia en el país al 8.5 por ciento, su séptimo recorte consecutivo y el tercero de 50 puntos base, al considerar que ya quedó atrás el “episodio inflacionario”.

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