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Ecuador afianza lazos con Asia: ¿Un giro pragmático para el Gobierno de Noboa?

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La agenda internacional del Ejecutivo ecuatoriano suma un nuevo capítulo de alta relevancia geopolítica con el inicio de la gira del presidente Daniel Noboa por Asia, con paradas oficiales en China, Singapur y Vietnam.
El país busca consolidar lazos diplomáticos, atraer capitales internacionales en sectores y acelerar la inserción de la oferta exportable nacional.

El encuentro de Ecuador y China

En el arranque de este recorrido por Pekín, el mandatario ecuatoriano mantuvo una reunión bilateral de alto nivel con el presidente de China, Xi Jinping. El encuentro derivó en la firma de siete acuerdos bilaterales y el anuncio de una asignación de cerca de 43 millones de dólares en cooperación no reembolsable.
Según el reporte oficial, unos 28 millones de dólares financiarán la adquisición de 125 camionetas destinadas al patrullaje de la Policía Nacional, la repotenciación de servicios de quirófano y diálisis y la implementación de un programa de reactivación productiva en la zona norte del país sudamericano. El resto se invertirá en proyectos de educación, producción y prevención de riesgos ante desastres naturales.
En el plano económico, la cita sirvió para destacar que, durante el primer semestre de este año, el comercio bilateral entre ambas naciones creció un 20%, consolidando al gigante asiático como el principal destino de los productos no petroleros ecuatorianos tras la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio (TLC).
Sin embargo, más allá de los anuncios oficiales, el viaje desata un debate entre analistas sobre si la política exterior del país responde a un plan integral o a un pragmatismo coyuntural.

¿Diversificación o profundización pragmática?

Para los expertos, el despliegue diplomático en el Pacífico no debe interpretarse como un quiebre ideológico ni como una ruptura con los socios tradicionales de Occidente, sino como la continuidad de un proceso comercial de larga data.

«Más que hablar de una diversificación de la política exterior nacional, estamos frente a una profundización de las relaciones bilaterales que Ecuador ha venido construyendo con los países asiáticos desde hace varias décadas atrás», explica en entrevista con este medio la internacionalista ecuatoriana Emily Cárdenas.

Según la experta, la política exterior de las autoridades adopta una postura eminentemente pragmática.
«EEUU se mantiene como un socio estratégico fundamental en materia de seguridad, defensa y cooperación institucional, mientras que con Asia se busca diversificar los lazos comerciales y afianzar la atracción de inversiones, manteniendo las puertas abiertas a diversos actores globales,” detalla.
Para la experta, China ya ocupaba un lugar central y consolidado dentro de la estructura del comercio exterior ecuatoriano, con una relación económica que antecede a la administración actual.

Las cifras operativas del sector agroexportador respaldan este diagnóstico. Durante el primer trimestre de 2025, el mercado chino absorbió aproximadamente el 39% del valor total de las exportaciones nacionales de camarón, mientras que otros destinos asiáticos de volumen creciente, como Japón y Vietnam, mostraron un dinamismo significativo en la compra de productos del mar y oferta agrícola.

En ese sentido, Cárdenas enfatiza que el marco legal que proporciona el TLC facilita una desgravación arancelaria progresiva para bienes estrella como el camarón, el banano, el cacao, el café y las flores, al tiempo que reduce los costos de importación de maquinaria, insumos y bienes de capital necesarios para la industria local.
«Las oportunidades no se limitan a grandes mercados de consumo, sino a la llegada de tecnología y conocimiento en sectores como la agroindustria y la energía. No obstante, el verdadero desafío de fondo consiste en avanzar de una relación basada puramente en la exportación de materias primas hacia un modelo que genere mayor valor agregado e industrialización en el país», añade la internacionalista.

Los límites del acuerdo

Desde una perspectiva política y de análisis estratégico, existen otras lecturas sobre el alcance real de los instrumentos firmados en Pekín.

«Ecuador sí necesita diversificar sus vínculos externos, no solo a nivel comercial sino geopolítico. Sin embargo, de momento, el acercamiento a China es, sobre todo, predominantemente comercial», pondera para Sputnik Agustín Burbano de Lara, analista político ecuatoriano.

Respecto a los aportes económicos no reembolsables anunciados en el boletín oficial, cuestiona su magnitud en comparación con la escala fiscal del Estado.
«Es una donación que ayuda, pero en escala macroeconómica no sirve para afirmar que el acuerdo está trascendiendo lo comercial. Esto representa un gesto diplomático y un signo de buena fe del Gobierno chino», sostiene.
De acuerdo con estudios de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), los diez principales productos de la canasta ecuatoriana representan cerca del 97,5% del total de las ventas hacia el mercado chino lo que evidencia que está fuertemente concentrada en muy pocos productos primarios.
«Es un acuerdo que les puede funcionar a las élites agroexportadoras y que garantiza en el marco de la dolarización, la captura de divisas extranjeras necesarias para sostener el sistema monetario. Pero tal como está concebido en este momento, no sirve para apalancar estrategias de desarrollo productivo ni de desarrollo endógeno«, afirma.
Finalmente, el experto remarca que las falencias existentes por parte de Ecuador se deben a la falta de planificación interna.

«China no tiene por qué pensar la estrategia de desarrollo nacional ecuatoriana; esto es un déficit propio de Quito. [Pekín] siempre está ahí como una alternativa de mercado, pero el problema es que el país carece de un plan de desarrollo a largo plazo y se encuentra plenamente tutelado por la agenda de EEUU, lo que genera una fuerza de gravedad política mucho mayor que cualquier dependencia comercial,» cuestiona el experto.

Con la gira presidencial trasladándose hacia Singapur y Vietnam, el periplo del Ejecutivo por Asia reafirma que, si bien la apertura de mercados en el Pacífico asegura liquidez inmediata y divisas para el sector agroexportador, el reto histórico de traducir ese intercambio en industrialización y desarrollo propio sigue siendo una asignatura pendiente en la política exterior nacional. Sputnik
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