YO CAMPESINO

El Acento / Las diferencias

Jesús Corona Osornio

Claudia Sheinbaum, la presidenta mantiene marcadas diferencias con su antecesor, las fundamentales en mi percepción, tienen que ver con las formas.

Claudia no es vulgar, no agrede ni se burla, para ella solo existen los suyos, los morenistas, sus bancadas, sus militantes y simpatizantes.

No se nota cómoda cuando tiene que convivir con los conversos de reciente cuño, como los Yunes, por citar un ejemplo.

No promueve abiertamente el culto a la personalidad, lo hace de manera sutil, por abajo del radar, solo es notorio en algunos actos públicos.

Han transcurrido pocos días desde su toma de posesión, difícil, casi imposible hacer un análisis profundo de su gobierno, pero las formas son fondo, y eso si es posible comentarlo.

 La señora presidenta, recurre a las frases hechas, evade dar respuestas, o en su lugar comenta algo relacionado, pero no responde a las preguntas de la prensa.

Sheinbaum ha tratado de marcar diferencias con su antecesor, sin embargo, no deja de mencionar a quien fue su progenitor político.

La soberbia es una característica que desde la campaña ha sido el sello de la casa, su risa entre burlona y mueca, es parte de su personalidad.

Hemos visto que otra diferencia con su exjefe es la manera en encarar los embates de la naturaleza, ella si fue a Acapulco, aunque no visitará a la población.

Las diferencias se han dado en las formas, el contenido es el mismo, Sheinbaum Pardo adolece de la teatralidad y tablas de AMLO.

El discurso no ha variado, las frases hechas con pequeñas variantes en esencia son lo mismo que con López.

Claudia Sheinbaum no es una persona que conecte con facilidad con sus audiencias, mucho ha decepcionado que, en sus mañaneras, pervivan los aplaudidores.

La presidenta trata de proyectar esa imagen estereotipada de “la científica”, fría y calculadora, capaz de tener un método para todas sus acciones.

Ella quisiera que su imagen sea la de una persona casi inmaculada, siempre dedicada al estudio y a la política, lo hemos dicho, la señora no es de impulsos, es de método (s).

No pocos pensaron que con su llegada los yerros de su antecesor, serían en automático rectificados, anulados, y no, no lo hará, no por el momento.

Mantiene los compromisos y lo acuerdos del sexenio anterior, la inseguridad será combatida con abrazos, exactamente igual a lo que hemos vivido.

Los gobernadores y gobernadoras cuya ineficiencia es notoria o cuyos pactos con el crimen organizado son notoriamente públicos, seguirán en sus cargos y punto.

Ciertamente la señora presidenta gobierna cercada por los fieles del amloato, por esos diputados y senadores que le deben lo que son al anterior presidente.

Medio gabinete le fue impuesto, por quien ha afirmado que la señora Sheinbaum será una gran presidenta, la mejor del mundo, eso está por verse.

Hasta hoy, lo único distinto son las formas y nada más, en lo ideológico no hay cambios, al contrario, será mucho más profunda la ideologización del pueblo.

Claudia Sheinbaum Pardo impondrá reformas a la Constitución con un poder judicial obediente a ella, con la aplanadora en el Congreso, esas mayorías de diputados y senadores que serán los guardianes de que se cumpla todo lo que ella proponga.

La forma que distingue a la señora presidenta, será la indiferencia y el hielo de su arrogancia.

Hasta la próxima.

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