Gabriela Lazcano
Una vez vi una película que se llamaba que verde era mi Valle.
Mi mamá me llevo a verla, así como todas las películas antiguas que recuerdo.
También recuerdo todos los lugares a los que me llevaba al cine, la entrada enorme del cine Ariel, la alfombra roja del cine Hollywood y su bajada o su subida, los balcones de un cine que creo que se llamaba Ópera y tenía como estrellas en el cielo.
También recuerdo los restaurantes a los que íbamos antes o después del cine y los dulces que comíamos
Ya casi no hay nada que permanezca.
Los cines los remodelaron, los restaurantes desaparecieron y los dulces que comprábamos ya no los he vuelto a ver.
Los lugares, esos a los que acostumbramos ir, forman parte de nuestro andar por esta tierra.
Es así que nos duele mucho cuando algo desaparece porque nada vuelve a ser igual.
Recuerdo la remodelación de Plaza Satélite. La primera.
Nunca me acostumbré.
Igual cada que voy ahora, siempre tengo que preguntar, ya no existe el lugar donde hacían fiestas, ya no existe el lugar donde compraba cositas para los amigos, hasta el restaurante de Liverpool lo cambiaron de lugar.
Es así que además de perder personas, también perdemos lugares.
¡Hasta las taquerías nos duelen cuando desaparecen!
Nunca volveré a probar unos tacos como los del Jarocho …
Octavio Paz decía que la arquitectura era la memoria imborrable de los pueblos.
Lo creo así, pero también añado que forma parte de nuestra memoria imborrable, de la colectiva y de la personal.
Pasamos la vida en lugares que; cuando se van, se va un poquito de nuestra vida en ellos.
Así es ahora el México de hoy, no reconozco casi nada en su juventud. Antes durante estas fechas se vivía de manera diferente y es así que todos hemos cambiado. Nuestro entorno ha cambiado, nuestra fe ha cambiado y nuestro país ha cambiado. Y aun así seguimos viviendo con la misma alegría los recuerdos y con la misma esperanza los nuevos amaneceres.
Si, hoy vi de nuevo Cinema Paradiso.

