Irving Gatell

¿De qué tamaño es el golpe que representa la captura del general Cienfuegos? ¿De qué tamaño es el pánico que López está sintiendo por eso?

López es un tipo que no entiende el poder, si no es absoluto. Por eso, desde que llegó a la presidencia se ha encargado de destruir todos los posibles contrapesos. Necesita tener el control de todo. Por eso lo de Cienfuegos le dolió profundamente.

El arresto de un ex-secretario de la Defensa lo puso histérico porque lo metió en un asunto en el que él no tiene absolutamente nada de poder, ni siquiera de influencia. Y el asunto es peor: le hizo descubrir una dimensión de la política que, simplemente, no conocía.

López vive atorado en eso que, a modo de burla, se llama «barrera de nopal». Es decir, su nacionalismo ramplón basado en la idea de que puede encerrarse en México y prescindir del resto del mundo.

Por eso desprecia el idioma inglés, que prometió que nunca saldría del país porque se dedicaría únicamente a resolver los problemas de aquí, y que incluso se jactó de que él y «el pueblo bueno» podían hacerle frente al «gran capital» extranjero.

López es tonto, limitado. No tenía noción alguna de que la globalización no es una tendencia, sino una realidad, y nunca se imaginó las  repercusiones internacionales que podían tener sus cuestionables decisiones. Creyó que, protegido por sus nopales, podría enfrentar a todos.

Los primeros indicios de que las cosas no eran tan sencillas como él creía, e incluso de que hay un nivel donde él no tiene nada de poder, fueron las fugas de capitales que comenzaron tras la cancelación del NAIM. Pero López no entiende de economía, así que le dio igual.

Qué tanto problema puede ser López para el mundo?; en otras palabras, ¿qué tanta urgencia tiene el mundo de hacer que López empiece a caminar al ritmo de la política mundial? Hay algunas situaciones que realmente pueden ser vistas como alarmantes:

  1. México es el principal surtidor de droga en EUA, y López no está haciendo nada por controlar eso. Al contrario: se ha rendido al narco y los cárteles hacen lo que se les pega la gana. Eso, por sí mismo, es suficiente problema para que todo mundo se preocupe o se moleste.
  2. México es un potencial foco de infección gravísimo de Covid-19. Mientras todo el mundo trata de encontrar soluciones al problema de la pandemia, México no está haciendo absolutamente nada. Y eso tampoco es algo que deba tener contentos a muchos gobiernos.
  3. El gobierno de López tiene demasiados acercamientos con los partidarios abiertos del Foro de Sao Paulo (Yeidckol, Noroña, Taibo, Ackerman, Gibrán). Eso los pone en acercamiento indirecto con Irán, gran cómplice de Colombia. Algo que tampoco gusta.
  4. López está dañando a fondo una de las relaciones comerciales más importantes para EUA. A los gringos -Trump o Biden- no les sirve un país vecino, socio comercial, con la economía colapsada y en crisis permanente; y al resto de América Latina, tampoco.

Durante 2 años, muchos indicios han señalado el descontento generalizado contra las irresponsables e idiotas políticas impuestas por López por puro capricho. Y aquí viene lo grave: si todo fuera corrupción en su sentido más clásico, el resto del mundo podría arreglase, los intereses internacionales podrían acoplarse con un sistema político corrupto, complaciendo a los líderes locales que quieren enriquecerse. Eso no le quita el sueño a nadie siempre y cuando las relaciones comerciales funcionen normalmente hacia afuera.

Pero López es impredecible. Está loco, literalmente. Su obsesión por tener TODO el poder, aderezada con su objetivo de ser el más grande héroe en la historia del México moderno, hace que sus improvisaciones sean potencialmente destructivas para los intereses de TODOS.

En ese contexto hay que leer el arresto de Cienfuegos. Es un golpe letal para López porque lo pone en un conflicto potencial con Peña Nieto, y el primer riesgo es que salgan a la luz más videos que terminen de destruir el prestigio (falso) de que López es incorruptible.

López está claramente comprometido con no tocar a Peña ni a su gente. Lo vimos con el affaire Lozoya: apenas Peña y los suyos se vieron amenazados por ese caso, dos videos de Pío López Obrador recibiendo dinero le pusieron freno a todo: López se tuvo que rendir.

Por eso, el caso de García Luna y su arresto en EUA no le quitaba mucho el sueño a López, ya que podía canalizar sus dardos envenenados contra Calderón y su gente. Pero Cienfuegos fue un secretario del sexenio de Peña. Aquí López no puede jugar. No tiene NINGUNA carta.

Con García Luna, López se pudo dar el lujo de pregonar a viva voz la terrible corrupción del sexenio de Calderón (y sus idiotas focas detrás de él). Con Cienfuegos ha tenido que cambiar el discurso: no hay que juzgarlo, hay que esperar, la DEA es corrupta, etc. Y su pánico no es sólo por el riesgo potencial de que el juicio contra Cienfuegos destape cloacas del sexenio de Peña, y tarde o temprano venga como represalia una nueva tanda de videos que exhiban la corrupción de López. Es algo peor.  El pánico de López es porque está en proceso de descubrir que, en el concierto internacional dirigido por las grandes potencias, su «poder absoluto», protegido por la barrera de nopal, vale UNA MIERDA. Es irrelevante. No le ofrece el control de absolutamente nada.

López retó a los gringos. Lo de Constellation Brands y la cervecera cancelada fue un soberbio modo de decir «mira, yo y mi pueblo bueno te podemos mandar al diablo ¿y qué puedes hacer?». Bueno, entre otras cosas, arrestar a un alto mando militar que sabe demasiadas cosas.

López esta dimensionando, por primera vez en su vida, que en esto del poder político existen las Grandes Ligas, y que él no es parte de ellas. Que hay un universo entero cuya influencia en México no puedes controlar ni limitar. Un mundo que López ni siquiera entiende.

El pánico que López siente en este momento es porque acaba de intuir (dudo que lo entienda en serio, pero ya lo vislumbra) que él es un don nadie en la verdadera política. Que sólo es un vejete berrinchudo que no controla absolutamente nada. Lamentablemente para él, es demasiado viejo y demasiado estúpido como para comprender qué sucede, y menos aún cómo funcionan las cosas. Apenas dos años soñando con que tenía el poder absoluto, y ya chocó con la realidad.

Y tiene miedo. Qué digo: tiene PÁNICO.