Víctor Hugo Islas Suárez 

Bennu es un asteroide próximo a la Tierra de unos 500 metros de diámetro y una masa de 6 × 1010 kg.3, esto significa un peso aproximado de 78 mil toneladas ​ Su acercamiento máximo al Sol queda en el interior de la órbita de la Tierra y su alejamiento máximo llega casi a la órbita de Marte. Sin embargo, no interseca la órbita de la Tierra debido a que la órbita del asteroide está en otro plano orbital. Es clasificado como un asteroide Apolo2​ (asteroides cuyas órbitas están en las inmediaciones de la órbita de la Tierra).

¿Y por qué estoy hablando de Bennu? por la posibilidad de que este asteroide choque con la Tierra el 22 de septiembre de 2135, lo cual significa la extinción de la vida en la tierra, así como les paso a los dinosaurios.

Se necesitarían aproximadamente casi nueve toneladas de dispositivos nucleares para expulsarlo de la órbita de la Tierra o para sacarlo de su trayectoria, el plan de la NASA se llama “Hammer”, en otras palabras, más técnicas: Misión de mitigación de asteroides de hiper velocidad para respuesta de emergencia.

Brent W. Barbee, el ingeniero aeroespacial de la NASA, sostuvo a The Washington Post que, “Estamos haciendo estos estudios de diseño para prepararnos, de modo que, si encontramos un objeto amenazante, estamos mejor preparados para enfrentarlo”.

A través de este departamento, la NASA con una Oficina de Coordinación de Defensa Planetaria lo que hace es detectar peligrosos asteroides y cometas cerca de la órbita de la Tierra.

Los investigadores detectan alrededor de 1,000 objetos nuevos cada año; 10.000 objetos extraterrestres que están en línea recta y que van a la Tierra y que aún no pueden ser contados.

Pero eso no es todo, ya que NASA tiene la nave espacial OSIRIS-REx que justamente va camino al asteroide Bennu y lleva dos años de trayectoria. Contiene instrumentos que “mapearán a Bennu y establecerán la composición del asteroide, incluida la distribución de los elementos, los minerales y los materiales orgánicos”, (su lanzamiento fue el 8 de septiembre de 2016). Esta sonda recogió muestras de polvo del asteroide con un brazo robótico y las traerá de vuelta a la Tierra. Se estima que podrá recoger más de 60 gramos. La recogida de muestras se produjo en el año 2020 y el regreso a la Tierra con las muestras será en el 2023.

El asteroide Bennu viaja a unos 100.000 kilómetros por hora: si chocara contra la Tierra liberaría una energía como 70.000 bombas atómicas de Hiroshima y crearía un cráter de unos cinco kilómetros de diámetro, según los cálculos más actualizados que hasta ahora había hecho la NASA. En el momento de hacer esas estimaciones, la probabilidad acumulada de impacto entre Bennu y la Tierra era tan solo del 0,037% y no sucedería hasta dentro de unos 150 años: en el intervalo temporal que va desde el año 2175 al 2196, casi en el siglo XXIII. Según el nuevo estudio de la NASA, las probabilidades de que choquen en algún momento hasta 2300 son del 0,057%, todavía ínfimas. Pero la fecha clave es el 24 de septiembre de 2182, cuando podrían chocar, si todo va mal.

Sí bien es verdad que nadie de nosotros estaría vivo para constatar el supuesto impacto, también es cierto que actualmente solo se tiene en observación el 11% del espacio que nos rodea, mientras pensamos en el uso de vacunas y pandemias, y nos absorbemos en nosotros mismos para ver si nos destruimos o no, un asteroide podría impactar al planeta y por fin sacar de su miseria a la humanidad.