Víctor Hugo Islas Suárez

En estos meses hemos sido testigos de un avance acelerado en la adopción de la tecnología en todo el mundo se ha visto potenciado en forma geométrica por la larga cuarentena, algo que se ha visto concretado con suma claridad en la consolidación del Comercio Digital, tuvieron que pasar 10 años para que millones de personas supieran lo que significa una cuarentena sanitaria global, por lo tanto, nadie podía avizorar lo que pasaría al confinar ciudades enteras, incluso países completos, a esto se debe agregar un factor que resulto ser clave, encontrarnos en la Era de la Transformación Digital.

La pandemia provocada por el COVID-19 y las consecuentes restricciones a la movilidad y llamados al distanciamiento social decretadas en gran parte del mundo, dispararon las cifras del eCommerce, llegando a un aumento de 90% en Estados Unidos y 82% en México

Y es que en el comercio electrónico las economías globales han encontrado un pequeño salvavidas para mantener a flote la actividad, por esta vía se ha podido sostener la venta de productos y servicios, llevando a que las empresas transformen sus estrategias de negocios a modelos donde los datos, su gestión y procesamiento se encuentran en el centro de la operación, de la misma manera pequeños emprendedores encontraron en la tecnología una manera de sustento, que si bien es pequeño ayuda de algo.

Al mismo tiempo, esta contingencia sanitaria ha generado que un gran número de empresas, que aún no comenzaban el proceso de Transformación Digital, inicien proyectos de comercio electrónico, trabajo a distancia, teleeducación, telemedicina, entretenimiento virtual, automatización de procesos; entre otros, valiéndose de herramientas que ya están al alcance masivo, como el Big Data, la Robótica y la Inteligencia Artificial.

Sin embargo, este nuevo panorama involucra la optimización de diversos aspectos estructurales en las organizaciones, especialmente todo lo que respecta a la infraestructura de comunicación y la conectividad dentro de ella, como con su entorno, una infraestructura de red robusta, segura y escalable es fundamental para hacer frente a la actual contingencia y a la disrupción digital acelerada de este nuevo escenario.

Además de invertir en fortalecer sus redes, las empresas que encuentran en el comercio digital una nueva oportunidad de negocio, y para las que ya lo utilizaban pero que han experimentado un alza de la participación de este canal en sus resultados operativos; ocuparse de la seguridad pasa a ser un tema de interés crítico, actualmente la irrupción del COVID-19 propone importantes desafíos de ciberseguridad, ya que las nuevas tendencias de consumo digital han llegado para quedarse.

Durante la actual emergencia sanitaria, diariamente se detectan 1,5 millones de correos maliciosos relacionados a los conceptos “Coronavirus” y “COVID”, lo que representa un aumento de 30% en este tipo de ataque a nivel mundial, para combatir esta vulnerabilidad, los negocios deben detectar y prevenir la actividad maliciosa las 24 horas, 7 días a la semana, mediante la implementación de políticas de seguridad sólidas e integrales.

Esto también se debe complementar con capacitación y monitoreo del personal, no sólo para el que está directamente relacionado con la infraestructura digital, sino para todos los que participan de la red interna corporativa, sólo basta un ataque que deje al descubierto datos sensibles de la compañía, para incluso poner en jaque a toda la continuidad del negocio.