Víctor Hugo Islas Suárez 

El querer ser, la búsqueda de la identidad, la ansiedad por emular a alguien más popular que uno mismo; es un tema que ha cautivado a gente de Hollywood, escritores, guionistas de televisión, youtubers y más, esta cuestión ha sido inspiración para el desarrollo de grandes personajes del entretenimiento, que reflejan el síntoma de una enfermedad social llamada “aceptación” que va en contra de la esencia misma del ser, la identidad y la aceptación.

Muchas veces me pregunto ¿En qué parte del camino se confundió el querer ser con el deber ser?, ¿por qué una persona no se siente feliz con su físico o con lo que tiene, sea mucho o poco?

Pero ¿Qué es toda esa onda Wannabe?, la palabra Wannabe es una contracción del inglés “want to be” a “wanabbe” y se refiere a la imitación de las actitudes o personalidad y hasta bienes de alguna otra persona que tenga carisma y popularidad.

Pero, ser un wannabe no nada más se queda en querer ser algo, una persona wanabbe va más allá del límite, exagerando en una forma negativa y absurda la personalidad de alguien más; es decir, una copia del alguien sin chiste, sin identidad que busca y anhela la aceptación de un determinado grupo de personas, y en la mayoría de los casos esta actitud sincera y exagerada de imitación produce un efecto opuesto al deseado generando un mayor rechazo al presentarse al mundo como un bufón, de aquí la expresión acompañada de meme o emoji, “quedaste cómo” payaso.

El termino wannabe surgió en los 80´s en la revista Newsweek, pero no fue hasta 1985 cuando John Skow en la revista Times popularizo la nueva terminología en un artículo sobre Madonna y sus emuladores fans, actualmente usamos este término para referirnos en forma peyorativa a las personas que imitan o intentan imitar ciertas actitudes de una persona o un estereotipo social buscando la aprobación de cierto grupo.

Todo este asunto sigue dando vueltas en mí cabeza como un atentado a la razón, al intentar analizar o comprender porque alguien tendría que dejar de ser lo que es, para convertirse en lo que cree que debe ser, me cuesta mucho entender porque se necesitaría cambiar de pensar, de actuar, sentir, de vestir o cambiar físicamente para simplemente encajar en cierto rol social.

Y es que es normal anhelar y querer ser alguien mejor, más culto, más inteligente, más estético, porque ese es un aspecto normal y comprensible en el ser humano, el superar sus expectativas y romper los límites, pero, sin perder de vista lo que somos para ser alguien que no queremos ser, creo que el chiste para no caer en el temible wanabbe es saber quién es uno mismo y ser feliz con eso.

Ser feliz debería ser el objetivo principal del humano, pero no confundir felicidad con “fama”, con tener un auto de lujo o un celular mejor que el compañero, ser feliz con quien uno es, no con lo que se tiene, ser mejor, no quiere decir tener más o tener el cuerpo que se paga en las clínicas, el ejercicio, la lectura, el trabajo honesto, deberían ser los sustentos diarios de la mente, las familias y las amistades, el entorno de crecimiento, no el lugar del entierro de la mente.

Sea feliz con quien es, eso le quitara muchos “problemas” de la mente, no necesita un canal de YouTube o de Only Fans con un millón de seguidores, hay gente de “esa” que no es feliz, y que se han hasta suicidado cuando les cerraron el canal, charlatanes seguidos por wannabes, en eso se ha convertido el mundo de las redes sociales.