Víctor Hugo Islas Suárez

Imaginemos por un minuto que no envejecemos, que podemos vivir “por siempre”, que incluso si nos fuera mutilada una extremidad esta se regenera, y del miembro separado naciera un nuevo “yo”, sí, suena a ficción, a algo sacado de un libro de Verne o a una película de Hollywood, y sin embargo esa ficción es realidad en un animal marino, la hidra.

La hidra es un pequeño pólipo de agua dulce, una criatura asombrosa, con una reputación increíble, ya que desde la mitología griega es mencionada, ahí definen a la hidra como una gigantesca serpiente que tenía varias cabezas (el número podía variar, ya que no se trataba de una cifra fija), y que soplaba un aliento envenenado por la boca sobre las marismas de Lerna, cerca de Argos.

La destrucción de la Hidra fue uno de los doce trabajos de Hércules, quien lo logró con la ayuda de su sobrino Lolaos, de hecho, cuenta la historia que, cuando se le cortaba una cabeza, de repente aparecían dos, debido a ello, el personaje se vio obligado a quemar cada herida del monstruo con fuego, y finalmente acabó con él cortando la cabeza de en medio (que, a veces, se decía que era inmortal). tiende a ser virtualmente imposible de matar.

Ya lejos de la mitología es un hecho que la hidra es un ser con cualidades excepcionales, por ello los científicos han intentado comprender cuál sería el mecanismo de la inmortalidad de este pequeño animal, con increíbles capacidades para regenerarse, no en vano, la hidra puede volver a regenerar las partes de su cuerpo que habrían sido amputadas, y no solo eso, de estas partes desprendidas o amputadas, puede, incluso, desarrollarse un nuevo animal.

Ahora bien, es incorrecto decir que la hidra es inmortal, en condiciones adecuadas para su desarrollo, una hidra puede alcanzar hasta los 1400 años de vida esta increíble longevidad se debe en gran parte a su asombrosa capacidad de regeneración, sin embargo, es importante mencionar que este dato es una estimación y puede variar dependiendo de las condiciones específicas del entorno de la hidra, y aún con todo esto, la pregunta al final de todo para mi sería, ¿en verdad quisiéramos vivir más de mil años? ¿para qué?, ¿cuál seria esa necesidad de vivir tanto?

Muy posiblemente habrán muchas personas que sí les gustaría esta idea, pero vamos, aun siendo millonarios llegaría un momento en que lo monótono de la vida llegaría a cansarnos  y posiblemente ahí esta el meollo del asunto la hidra no tiene un cerebro en el sentido tradicional, en lugar de eso, posee un sistema nervioso que consiste en una red de células nerviosas que se extiende por todo su cuerpo.

Este sistema nervioso tiene dos niveles, el primer nivel se encuentra entre la epidermis y la capa muscular, contiene múltiples células sensoriales y receptores para recibir estímulos externos, esto desencadena un movimiento muscular que permite que la hidra se expanda, contraiga, alcance y dé un salto mortal para obtener alimento, el segundo nivel se ubica más profundo en la gastrodermis y ayuda con la digestión, los alimentos ingeridos son procesados y absorbidos por las células y luego los nutrientes se transmiten de una célula a otra por todo el cuerpo de la hidra, por lo tanto, aunque la hidra no tiene un cerebro como tal, tiene un sistema nervioso complejo que le permite interactuar con su entorno y realizar funciones vitales.

Y entonces así debe ser “fácil” vivir mil años, simple y sencillamente no tiene nada de que preocuparse.