Víctor Hugo Islas Suárez 

¿Qué pasa cuando morimos? ¿En verdad hay una luz que nos llama? ¿Pasamos a otro cuerpo en un proceso de resurrección? ¿A dónde vamos? Desde que el humano comenzó a comprender un poco su entorno se ha hecho estás preguntas, imagino hace miles de años cuando dominamos el fuego y las primeras herramientas de madera y piedra, comenzamos con rituales para los muertos.

Entendamos que para la ciencia la muerte se produce cuando el corazón deja de latir y se interrumpe el suministro de sangre al cerebro, el cerebro deja de funcionar y ya no puede mantener el cuerpo vivo (entre 2 y 20 segundos), el cerebro deja de emitir señales, y entonces estamos muertos.

Miles de personas que han sido resucitadas después de un infarto, un ahogamiento o un trauma severo aseguran que vieron una “luz” y sintieron una calma total, esto ha desencadenado un sinfín de postulaciones “románticas” (por decirlo de una manera amable) desde los tiempos de la Mesopotamia antigua, la ciencia ha ofrecido ya desde hace unos cien años una explicación a esto.

Si usted alguna vez ha recibido un fuerte golpe, en un accidente automovilístico, un deporte, una caída, o se ha desmayado, muy posiblemente vio esa “luz”; Manny Pacquiao después de ser noqueado por Márquez se fue al suelo, “se me apagaron las luces” días después dijo que de verdad no sintió nada, que solo vio algo así como una luz, y dejo de sentir.

Esa es la explicación científica de la luz, el cerebro recibe las señales del trauma y no sabe cómo responder, este tipo de situaciones han sido representadas en infinidad de películas y escenas televisivas, cuando el paciente es resucitado, su cuerpo se aleja de la luz para abrir los ojos, los científicos han dicho que esto es como un proceso de “reseteo” de una computadora, esta analogía hace un poco más clara la explicación, es por ese tipo de “reseteo” que en ocasiones las personas pierden de manera completa o parcial la memoria, o llegan a olvidar como caminar, tocar el piano o manejar, partes del cerebro se desconectan.

En mi humilde opinión, morir probablemente no es tan malo como se espera, perdimos la sabiduría de ver a la muerte humana como algo natural y es hora de que hablemos sobre la muerte correctamente y recuperemos esa sabiduría, hay querer terminar con el tabú sobre la temática y así, romper con el “miedo a morir”, ya que debe ser visto como una etapa más de la vida.

Brandon Monhollen presento en un video de TikTok (de manera poco original) la hipótesis que no se sustenta con una investigación científica, sino que se inclina más por el plano imaginativo, “¿Qué pasa si cuando morimos, la luz al final del túnel es la luz de otro hospital? Allí nacemos y la única razón por la que sales llorando es porque recuerdas tu vida y todo lo que pasaste y sabemos que al morir perdemos todo”, comienza en su video, esto le gano millones de visitas y muchos de ellos defendieron su hipótesis con referencias a diferentes religiones, “milagros” reales, y hasta personas que comentaron que ellos aún recuerdan sus vidas pasadas, una de estas incluso, aseguro que es capaz de ver el número de vidas que una persona ha tenido y poder decirles si fuiste un rico empresario del siglo XIX o un trabajador en las pirámides de Egipto, todo esto por una aportación de tan solo 100 dólares, y la sesión pude incluso ser de manera virtual, aunque ella sugiere que esto puede tener fallas al momento de la “lectura” y por ello si usted paga los viáticos ella va a cualquier parte del mundo.

Así pues, creas en lo que creas, definitivamente pienso que es mejor enfocarse en vivir que en algo que aún no tiene y posiblemente jamás tenga una explicación que la más simple, de esta manera me apego al principio de la navaja de Ockam, morir es el fin, y no hay nada más allá, disfrute su vida.