Víctor Hugo Islas Suárez 

Un par de décadas atrás las empresas declaraban que el capital humano era el mayor bien con el que contaban, era el equipo humano un bien imprescindible, hoy en día mucho se cuestiona sobre esa proclamación.

Pregunte usted a cualquier empresa ¿Qué pasaría si tu base de datos se dañara? Cualquier CEO dirá que es una tragedia, (y lo es) perder la información de clientes, cuentas por pagar, historiales de transacciones y demás puede causar la quiebra de muchas empresas hoy sin importar el tamaño de las mismas, y pasaría más o menos el mismo nivel de tragedia si el disco duro de la computadora se quemara, o si perdemos o nos roban un teléfono celular, aun teniendo el respaldo, “tenemos la vida ahí”, esto puede llevarnos a más que malos momentos en la vida.

En un momento en el que, cada vez más, toda la información se comprime y almacena informáticamente, somos más susceptibles de sufrir una pérdida de información que, además, puede resultar más dañina que nunca. No solo nos enfrentamos al bloqueo de nuestra actividad, sino a la pérdida de clientes y al incumplimiento con la normativa sobre protección de datos.

No solo hay que culpar a virus y emails de dudoso origen de estos accidentes: muchas veces las pérdidas de datos pueden proceder de algo tan simple como un borrado humano en un mal día. Por eso es tan importante contar con un sistema de almacenamiento que garantice la existencia de copias de seguridad alojadas ahí donde ni siquiera nosotros podamos llegar.

Para “evitarte” problemas y ayudarte a esquivar daños mayores, enlistó las que, según mi experiencia, son las causas más comunes por las que podríamos sufrir una pérdida de datos:

Error humano. Acaba siendo el más habitual de todos, ya sea por un borrado accidental de nuestros propios archivos, al actualizar algún documento en el que hemos eliminado información o al no guardar algún trabajo en el que hemos invertido nuestro tiempo. Además, podemos sufrir múltiples accidentes que acaben con la pérdida de los datos de nuestra empresa, como derramar accidentalmente algún líquido sobre nuestros terminales, o sufrir algún tipo de explosión o incendio. Estas cosas pasan. Y mucho más de lo que creemos.

Fallos eléctricos. A menudo, sufrir un corte de luz en nuestra empresa puede suponer una importante pérdida de datos, ya sea porque se extravíe el documento en concreto o porque el equipo sufra daños irreversibles. Se trata de un problema que cualquier particular puede sufrir tras un apagón después de horas de trabajo, y puede convertirse en un importante problema para una empresa si los datos que se pierden son de relevancia para su desarrollo o si se trata de datos personales y sensibles.

Fallos mecánicos. Suele ser uno de los problemas más habituales. Y es que los discos duros son una de las piezas más sensibles de un ordenador, lo que puede acabar provocando que, si confiamos únicamente en ellos para almacenar todos nuestros datos, un simple fallo acabe con ellos para siempre.

Virus. Empezamos a ser conscientes de los desafíos que entraña la digitalización de todo cuanto llevamos a cabo. Cada día nos resulta más habitual oír hablar de ciberataques, cibercrimen, etc. Trabajar en un terminal que se encuentra permanentemente conectado a la red implica estar expuesto a los peligros que ello entraña, y uno de ellos es la pérdida de datos debido a la presencia de virus.

Robo de archivos. En la línea del punto anterior, existen muchos ataques que van destinados al robo de archivos como fórmulas de ataque empresarial. Además de ello, el robo físico de un terminal –sin duda menos sutil pero posible- en el que tengamos centralizada nuestra información también puede suponer la pérdida absoluta de los datos de nuestra empresa.