Víctor Hugo Islas Suárez 

Si nuestro planeta tuviera que volver a empezar “de cero” con dos personas para repoblarlo, ¿Sería posible? Mejor aún, en el caso de colonizar un planeta en el espacio, ¿Cuál sería el número mínimo de humanos para comenzar esa nueva civilización?

En ambos casos entra en juego un mismo concepto, posiblemente en el segundo, alguno más, pensemos en el primer caso. Obviamente, si los dos seres humanos son hombres o mujeres, es imposible. También es inviable si la mujer es demasiado mayor, e incluso en el mejor de los casos, con un hombre y una mujer, ambos jóvenes y fértiles, todavía podría no ser posible, la razón es muy simple, hay muchísimas variables que podrían salir mal que hay que tener en cuenta; Por ejemplo, podrían salir sólo niños, en ese caso, olvidémonos de un nuevo mundo, en último término, ese “comienzo” de civilización se enfrentaría a un concepto: el de la población biológica mínima viable.

El término población biológica mínima viable de una especie se refiere a la menor población aislada que posea una probabilidad del 99% de persistir durante 1.000 años a pesar de los previsibles efectos de la aleatoriedad demográfica, ambiental y genética, así como de las catástrofes naturales, en esencia, permite estimar el número de individuos necesario para conservar una especie en un futuro inmediato, por debajo de ese número, la especie estaría abocada a la extinción.

¿Cómo se consiguen las estimaciones? A través de simulaciones por computadora que llevan a cabo análisis de viabilidad, estos programas son capaces de modelar poblaciones utilizando información demográfica y ambiental para proyectar futuras dinámicas poblacionales, obviamente, la probabilidad asignada se alcanza después de repetir la simulación ambiental miles de veces.

¿Cuál es la población biológica mínima viable para los seres humanos? Para saberlo debemos acudir a la pregunta del titular. ¿Cuál es el número mágico para esos posibles pioneros del espacio?

Esta cifra fue analizada hace varios años por los investigadores. ¿El resultado? Aproximadamente del tamaño de un pueblo muy pequeño, entre 80 y 160 personas. Esa es la cantidad mínima y necesaria de personas para crear una población multigeneracional en el espacio.

La idea detrás de estos números surgió del antropólogo John Moore, de la Universidad de Florida. El investigador abordó el problema como parte de un esfuerzo combinado con otros científicos para determinar de qué forma en el futuro los seres humanos podríamos emprender largos viajes espaciales con éxito. Según Moore: “En el pasado, la atención se había centrado en la criogenia, en los bancos de esperma y en ideas de estilo militar, pero la forma correcta para iniciar un viaje al espacio es la familia, una institución de un millón de años diseñada para la reproducción.”

Moore había estudiado previamente pequeñas poblaciones migratorias de humanos del pasado y desarrolló un software de simulación llamado Ethnopop, un programa para analizar la viabilidad de grupos pequeños.

Así fue como calculó para un viaje espacial de 200 años, quizás de ocho a diez generaciones, los algoritmos le daban que se necesita un número mínimo de 160 personas para mantener una población estable, aunque con alguna ingeniería social, incluso podría ser posible reducirlo a la mitad, en 80 personas.

Una preocupación potencial es que las poblaciones pequeñas podrían sufrir una reducción perjudicial en la diversidad genética debido a la endogamia. Es posible que la disminución en la variación genética en realidad sea muy pequeña y menos que en algunas pequeñas poblaciones exitosas en la Tierra. no sería un factor significativo, siempre y cuando estos viajeros espaciales regresen a casa o interactúen con otros seres humanos al final del período de 200 años.