Mayor capacitación, formación y especialización puede garantizarse a través de 10 prácticas que cada estudiante universitario puede realizar por cuenta propia, asegura Teófilo Benítez Granados Rector del Centro de Estudios Superiores en Ciencias Jurídicas y Criminológicas (CESCIJUC).

Para el experto, es crucial que cada estudiante adopte una mentalidad emprendedora aún ahora que toma clases desde su casa.

Estas son algunas propuestas del también Presidente del Consejo Doctoral Mexicano:

Pragmatismo. Indagar siempre la utilidad de cada asignatura prevista en el plan de estudios y, más aún, establecer la trascendencia de cada temática abordada y la manera en la que puede utilizarse en la vida cotidiana y familiar. Esta aproximación permitirá mayor interés en cada asignatura y forzará al alumno a descubrir la trascendencia de lo que estudia.

Leer. Buscar lecturas adicionales que amplíen la perspectiva de los hechos e, inclusive, establecer contrastes entre lo que se argumenta y si existen o no detractores al respecto y porqué. Este hábito permitirá incrementar el propio discernimiento.

Filantropía. Con los conocimientos con los que ya cuenta un estudiante tratar de involucrarse en un campo en el que puedan servir sus conocimientos y experiencia. Puede ser en tareas sencillas como explicarle la tarea a un niño, ayudar a crear un sistema de inventarios en la tiendita de la esquina, ayudar a la propia familia a entender un programa de comunicación remota…

Investigar. ¿Qué tipo de empresas o negocios existen en la localidad, cómo podrían incrementar sus ventas, en qué podría apoyarlos? Enlazar la poca o nula experiencia en proyectos productivos genera una mentalidad emprendedora.

Tutoriales. Buscar y generar tutoriales de diversos temas. Mirar diferentes modos de enseñar una cuestión y después tratar de explicarlo uno mismo permite mejorar el aprendizaje de temáticas predeterminadas.

Creación. Formular cada día una solución o realizar una idea que de alguna manera competa a lo que estudiamos.

Jugar. Convertir cada temática de las asignaturas en un juego que podría compartirse con la familia y amigos.

Difundir. Idear modos distintos de compartir conocimiento. Por ejemplo, crear un blog, establecer intercambios de investigaciones, conformar un grupo de interesados en determinada asignatura, crear un coloquio y más.

Mentor. Ayudar a un estudiante de niveles básicos en la realización de sus tareas e investigaciones.

Grupos de apoyo. Generar enlaces con personas que pueden clarificar conceptos y compartir la práctica profesional con un grupo de estudiantes, por ejemplo.

En un momento en el que se vaticina la drástica caída del nivel de competencias laborales, todos debemos involucrarnos en generar mejores resultados y conformar una sabiduría pragmática aún fuera de las aulas, concluyó el también Presidente del Consejo Doctoral Mexicano.