FRAGON

Concluyeron las comparecencias de titulares de las diferentes Secretarías del gobierno de Hidalgo, alusivas a la glosa del cuarto informe del gobernador Omar Fayad. La rendición de cuentas que realizaron los funcionarios ante legisladores del Congreso hidalguense, se desarrolló en formato tenue. Salvo algunas preguntas escabrosas que pusieron en jaque a algunos secretarios.

Este tipo de comparecencias suelen “plancharse”. Así se le dice y acontece en el argot legislativo. El pasado 21 de octubre, fue el turno de José Luis Romo Cruz, titular de la Secretaría Ejecutiva de la Política Pública (SEPPEH). El originario de Ixmiquilpan, con maestría en Harvard, llegó puntual a la cita. Pero al parecer le falló “planchar” su estancia en el recinto legislativo.

Durante la apertura, Romo Cruz fue el único de todos los asistentes -congregados en la sala del Congreso- que se quitó el cubrebocas. Mediante proyecciones de láminas y estadísticas resumió su comparecencia programada en nueve puntos dentro del orden del día.

El protocolo legislativo subió de tono en el cerrojazo de la comparecencia. La diputada priista, María Luisa Pérez Perusquía le insinuó que su nivel académico no reflejaba claridad en el trabajo de campo, terrenal. Incluso, le ejemplificó de casos en donde el funcionario público desconoce el precio de la tortilla y de la canasta básica.

Además, la legisladora… le inquirió: ¿Qué tan cercano está usted a los problemas de las personas, a la situación real en la que vive la ciudadanía? Romo Cruz, balbuceó en varias ocasiones. Amén de cantinflear.

El secretario no encontró respuesta entre su abanico de tarjetas. Entre realidad e ironía y en medio de una maraña de palabras, Romo respondió que el kilo de tortillas tenía un costo de 13 pesos en la entidad y 16 pesos en la media nacional. -Nadie le corrigió que el costo promedio en Hidalgo es de 14 pesos-.

Embestida. El diputado panista, Asael Hernández, arremetió con distintos temas: raquítica la política pública en el estado, alto costo presupuestal que representa esa dependencia… nulas respuestas con la gente que acude en las audiencias ciudadanas.

También, deficiencias del programa Escudo… programas sociales disfrazados, etc. Incluso, el legislador amagó con desaparecer la dependencia gubernamental.

Algunos diputados susurraron: “José Luis Romo comparecía mejor como secretario de Economía” (dependencia que dejó el 29 de julio del 2019, fecha en que asumió la SEPPEH). Trascendió que, a su llegada, cesó a un considerable número de trabajadores.

Romo terminó enfadado. Con la corbata muy desalineada. Sin cubrebocas y con un agrio-amargo sabor de boca. Insoslayable su arrogancia. Pecó de altivez. Ojalá le alcance para consumar su quimera: llegar a San Lázaro como diputado federal. Escenario que exige un requisito elemental: ADN de humildad. Al tiempo…