YO CAMPESINO

ESPECIAL / Abajo economía mexicana

María Escalante García

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha reducido drásticamente sus previsiones de crecimiento para la economía mexicana, un cambio que ha generado preocupación en diversos sectores. Según el informe más reciente, la OCDE estima que el Producto Interno Bruto (PIB) de México crecerá solo un 1.4% en 2024, seguido de una nueva baja a 1.2% en 2025. Esto contrasta marcadamente con el 3.2% de crecimiento alcanzado en 2023, lo que indica una desaceleración considerable en los próximos años.

Este ajuste en las previsiones no es aislado, sino que se enmarca dentro de un contexto global complejo. La economía mundial se ha visto afectada por una serie de factores, entre ellos el debilitamiento del comercio internacional, el aumento sostenido de los costos energéticos y alimentarios, y las tensiones geopolíticas que han generado inestabilidad en mercados clave. Estos factores han afectado a las economías emergentes como la de México, que depende en gran medida de sus exportaciones y de su integración en la cadena de suministro global.

Además de los factores externos, la OCDE señala que los desafíos internos juegan un papel importante en las proyecciones más bajas para México. La falta de inversión en infraestructura, las tensiones políticas y la incertidumbre sobre las reformas estructurales continúan siendo obstáculos para un crecimiento sostenido. Si bien el país ha mostrado resiliencia en el pasado, la falta de claridad en ciertas políticas públicas y la lentitud en la implementación de reformas clave están afectando la confianza de los inversionistas.

En 2023, México logró un crecimiento del 3.2%, impulsado por la recuperación post-pandemia y una serie de factores temporales, como un aumento en la demanda de exportaciones debido a la reapertura de mercados internacionales. Sin embargo, el informe de la OCDE sugiere que estos factores de corto plazo han comenzado a agotarse, dejando al país enfrentando una desaceleración a largo plazo.

La proyección para 2024 de un 1.4% refleja una pérdida de impulso económico, mientras que la caída al 1.2% en 2025 indica que las condiciones estructurales, como la falta de inversión en tecnología y educación, podrían frenar el potencial de crecimiento del país.

Implicaciones y desafíos para el futuro

La revisión a la baja de la OCDE plantea un reto importante para las autoridades mexicanas. Para revertir esta tendencia, será crucial implementar políticas económicas que fomenten la estabilidad macroeconómica y que impulsen sectores clave como el tecnológico, la manufactura y las energías renovables. El crecimiento económico también dependerá de la capacidad del país para atraer inversiones, tanto extranjeras como nacionales, y mejorar la infraestructura productiva.

En este sentido, la OCDE también ha señalado la importancia de reformas en áreas como la educación, la salud y el fortalecimiento del estado de derecho, con el fin de mejorar la competitividad de México en un escenario internacional cada vez más competitivo y volátil.

Las nuevas previsiones de la OCDE muestran un panorama económico más desafiante para México en los próximos años, con una desaceleración significativa en comparación con el crecimiento registrado en 2023. Para enfrentar este desafío, el país deberá no solo adaptarse a las condiciones externas adversas, sino también abordar de manera decidida sus problemas estructurales. Solo a través de una política económica proactiva y la generación de confianza entre inversionistas y sectores productivos, México podrá retomar una senda de crecimiento sostenido y evitar un estancamiento prolongado.

Las correcciones a la baja en las previsiones de crecimiento para México realizadas por la OCDE, de ocho décimas en cada uno de los dos próximos años, son las más drásticas entre los países del G20, según el informe de Perspectivas publicado este miércoles por la organización. Este recorte significativo destaca el nivel de preocupación que la OCDE tiene sobre el futuro económico de México en comparación con otras economías importantes.

Para 2024, la proyección original de crecimiento era de 2.2%, pero ha sido rebajada al 1.4%, mientras que para 2025 la expectativa inicial del 2% ha caído al 1.2%. Estas reducciones reflejan tanto la influencia de factores globales —como la desaceleración del comercio y la persistente inflación—, como los desafíos internos que enfrenta la economía mexicana, entre ellos la baja inversión y las tensiones políticas.

La magnitud de estas correcciones coloca a México en una posición singular dentro del G20, un grupo compuesto por las economías más importantes del mundo. Ningún otro país ha registrado una reducción tan pronunciada en las expectativas de crecimiento, lo que subraya la vulnerabilidad de México frente a la actual incertidumbre económica global y los problemas estructurales que limitan su desarrollo a largo plazo.

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