María Escalante García

La pandemia del COVID-19 ha generado serios problemas en varios sectores, principalmente en el económico y aunque algunos están pasando carencias, otros más aprovechan para lucrar con esta pandemia, tal es el ejemplo de lo ocurrido en días pasados con la venta de ventiladores mecánicos por parte del hijo de Manuel Bartlett a una institución de salud. A esto se suma el incremento a los precios de cubrebocas, gel antibacterial e incluso en servicios funerarios.

Una herramienta importante para atender a pacientes con COVID-19 son los ventiladores mecánicos, de los cuales existe escasez en hospitales, pero los contratos para adquirir estos no se hacen mediante licitación, sino que se estipulan de manera directa. Una de estas asignaciones se dio a Cyber Robotics Solutions, empresa que recibió un contrato por 31 millones de pesos por la adquisición 20 ventiladores respiratorios.

La empresa es propiedad del hijo de Manuel Bartlett, director de CFE, y cada ventilador le fue comprado por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en un millón 550 mil pesos, cuando el precio de otros ventiladores -en otras adquisiciones- fue de 880 mil pesos; el hijo de Bartlett vendió cada aparato 660 mil pesos más caro.

Esta información la dio a conocer la organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, después de esto finalmente el IMSS dio a conocer que regresaría dichos ventiladores debido a que tras una revisión física de los equipos, se percataron que estos no contaban con pantalla táctil, una característica que la dependencia precisaba para la compra.

Incremento injustificado

Recién comenzaba la pandemia en México cuando los precios de productos como los cubrebocas y gel antibacterial aumentaron drásticamente, inclusive la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) hizo un requerimiento informativo a las nueve grandes cadenas de autoservicio y farmacias del país por el eventual incremento injustificado en precios de hasta en 5 veces su valor de estos productos.

De acuerdo con la Profeco, los paquetes de diez cubrebocas se vendieron en hasta 49.90 pesos. El precio más alto en todo el país estuvo en H.E.B y Sanborns en las sucursales de San Luis Potosí, mientras que en Wal-Mart de Villahermosa, Tabasco, se vendieron en 29 pesos. El organismo defensor del consumidor recibió 22 denuncias en todo el país por dichos aumentos injustificados, sobre todo en Sinaloa, Ciudad de México, Estado de México, Yucatán, Hidalgo y Guanajuato.

Esta situación también se dio en plataformas de comercio electrónico como Amazon y Mercado Libre, donde algunos vendedores aprovechando las compras de pánico y la desinformación alrededor de la transmisión del COVID-19 inflaron los precios de los productos antes mencionados, así como de los desinfectantes.

Ahora también en funerarias

Ante la emergencia sanitaria del COVID-19, las funerarias de la Ciudad de México presentan una sobresaturación en sus servicios, aseguran trabajadores y directivos de los negocios. En un sondeo entre los miembros de la Asociación Nacional de Directores de Funerarias de México, se revela que los aumentos de muertes provocaron un alza en los servicios que prestan los hornos crematorios a las funerarias hasta de 50%.

Esta situación propicia un alza en los precios y largas listas de espera para la utilización de los hornos de cremación. En Funerales Lozano, el costo de la cremación se elevó de 7 mil 500 pesos a 9 mil 750 pesos, debido a que el personal debe usar un equipo especial esterilizado, además en el horno también subieron las tarifas, informó Patricia Miguel, empleada del negocio.

En este sentido la Profeco alertó por “coyotes” que encarecen los costos de los servicios funerarios en la zona metropolitana del Valle de México. En un comunicado, se identificó que varios consumidores contratan servicios no directamente con funerarias, sino con terceros que les venden el “paquete completo”: servicio funerario y trámites ante las autoridades para obtener actas de defunción y permisos de inhumación, encareciendo considerablemente el costo.

Pruebas para COVID-19, costosas

El coronavirus alarmó a la sociedad, esto propició el aumento en la realización de pruebas, los precios oscilaron entre los 4 mil 500 y 30 mil pesos, sin embargo, algunos laboratorios no contaban con autorización o incluso se venden pruebas falsas en línea.

IMPAR consultó un laboratorio para conocer los precios y saber en qué consiste la prueba, el laboratorio privado, autorizado por la SSa notificó que la prueba tiene un costo de 4 mil 200 pesos la cual permite la detección del virus por medio de PCR -técnica que permite amplificar pequeños fragmentos de ADN para identificar gérmenes microscópicos que causan enfermedades-.

Canasta básica también se ve afectada

Profeco inició procedimientos administrativos a 23 tiendas de autoservicio y supermercados en el país por incrementos injustificados en precios de productos como huevo, tortilla, azúcar, frijol y aceite. Las zonas donde se concentraron la mayor cantidad de quejas fueron en Chihuahua, Ciudad de México, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Nuevo León, Puebla, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz, Yucatán y Zacatecas.

Del total de denuncias a supermercados, fueron para Walmart 65, Bodega Aurrera 64 y Soriana 41. El resto se distribuye entre tiendas de autoservicio regionales. Además 23 establecimientos minoristas se les suspendió la comercialización y se inició el correspondiente procedimiento por infracciones a la ley por encarecimiento injustificado de productos como huevo, tortilla, frijol y azúcar.

COVID-19 en cifras

Hasta el cierre de esta edición suman más de cinco millones de personas contagiadas en todo el mundo, la cifra de decesos supera los 346 mil. En México se registran 71 mil 105 casos y 7 mil 633 muertes.