- Kamala Harris y Donald Trump encabezan campañas con enfoques económicos marcadamente distintos en cuanto a fiscalidad y aranceles
- Ambos candidatos han prometido endurecer las medidas contra la inmigración, uno de los principales problemas para los estadounidenses
María Escalante García
En la carrera por la Casa Blanca, Kamala Harris y Donald Trump encabezan campañas con enfoques económicos marcadamente distintos en cuanto a fiscalidad y aranceles, aunque ambos comparten el objetivo de controlar la inflación. Pese a sus promesas en temas fiscales y arancelarios, ambos candidatos evitan propuestas claras sobre cómo reducir la abultada deuda nacional, uno de los mayores desafíos para la economía de Estados Unidos.
La vicepresidenta Kamala Harris, con un enfoque progresista, propone una estructura fiscal que se centra en reducir las desigualdades económicas. Para ella, es esencial una reforma tributaria que, sin penalizar a la clase media, demande mayores contribuciones a las grandes corporaciones y personas de altos ingresos. Harris sostiene que una redistribución de la carga fiscal es fundamental para financiar programas sociales y fortalecer la infraestructura, desde educación hasta salud.
En cuanto a los aranceles, Harris ha adoptado una postura más cautelosa. Su enfoque busca minimizar las tensiones comerciales, optando por renegociaciones que fortalezcan los vínculos internacionales sin generar fricciones que afecten al consumidor estadounidense. Esto supone una apertura hacia el comercio justo que, según ella, podría reducir la dependencia económica en sectores críticos.
En el otro extremo, Donald Trump retoma su enfoque conservador en términos fiscales, impulsando una política de reducción de impuestos, tanto para empresas como para individuos de altos ingresos, con el objetivo de estimular el crecimiento económico. Trump argumenta que esta medida incentiva la inversión y crea empleos, por lo que es clave para el dinamismo económico. Sin embargo, la implementación de estos recortes ha sido criticada por el impacto que podría tener en el déficit y la deuda nacional.
En cuanto a aranceles, Trump insiste en mantener y, en algunos casos, endurecer las tarifas sobre importaciones clave, especialmente de China, defendiendo que este enfoque protege la industria y los empleos estadounidenses. Para él, la guerra comercial es una herramienta fundamental que ayuda a equilibrar la balanza comercial y promueve la producción nacional.
Tanto Harris como Trump coinciden en la urgencia de reducir la inflación, un problema que ha afectado a millones de estadounidenses. Harris apuesta por medidas que estabilicen los precios de bienes y servicios básicos, mientras que Trump ha prometido un control de la política monetaria más agresivo. Sin embargo, hasta ahora, ninguno de los candidatos ha presentado un plan integral para abordar la deuda nacional, que asciende a más de 31 billones de dólares. Este vacío en sus agendas preocupa a analistas, ya que la deuda sigue siendo un tema crucial para la sostenibilidad fiscal de Estados Unidos.
Mientras Harris y Trump ofrecen alternativas opuestas en temas de fiscalidad y aranceles, ambos parecen estar evitando el difícil tema de la deuda nacional. La elección entre estos dos enfoques económicos marca un contraste claro sobre el rumbo fiscal y comercial del país, y es una de las decisiones clave para el futuro inmediato de la economía estadounidense.
La deuda de EU
Algunos analistas han criticado los planes económicos de ambos candidatos por su falta de detalles en cómo Trump y Harris reducirían la deuda pública de EE.UU. (que en 2023 era de más de 35 billones de dólares, lo que supone un 118,73 % del PIB del país).
Según el Comité por un Presupuesto Federal Responsable, el plan de Harris incrementaría la deuda en 3,5 billones de dólares durante la próxima década, mientras que el de Trump la aumentaría en 7,5 billones.
Inmigración Latina
Aunque Latinoamérica no ha sido prioridad en la campaña para las elecciones del 5 de noviembre en Estados Unidos, la victoria de Donald Trump o Kamala Harris podría tener dramáticas repercusiones para una región de la que salen miles de migrantes hacia Estados Unidos.
Ambos candidatos han prometido endurecer las medidas contra la inmigración, uno de los principales problemas para los estadounidenses, independientemente de que voten demócrata o republicano, según las encuestas. Para los latinoamericanos que huyen de las consecuencias del cambio climático, la violencia, la pobreza o el colapso de la democracia en algunos países, Estados Unidos sigue representando el sueño de una vida mejor.