• México es el segundo país de América Latina con mayor nivel de trabajo infantil, cerca de 3.3 millones de niñas, niños y adolescentes se encuentran en esta situación  
  • La OIT estima que por cada punto porcentual que aumenta este problema las labores de los menores crecen 0.7% 

María Escalante García  

México es el segundo país de América Latina con mayor nivel de trabajo infantil, sólo por debajo de Brasil. Cerca de 3.3 millones de niñas, niños y adolescentes se encuentran trabajando y el sector agropecuario es donde se concentra la mayor parte de este trabajo, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). 

Los altos niveles de pobreza están directamente relacionados con el trabajo infantil, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que por cada punto porcentual que aumenta la pobreza el trabajo infantil crece 0.7 por ciento. 

Según datos del Inegi el 31.6% de los menores que trabajan se dedican a actividades agrícolas, el 24.5% a la construcción, minería e industria, el 14% al comercio, el 7.9% son vendedores ambulantes, 5.6% servicios personales y 5.4% al trabajo doméstico. 

En la Ciudad de México, aunque se argumente los usos y costumbres, cientos de niños de la comunidad indígena “trabajan” en las calles, ya sea vendiendo chiles, mazapanes, dulces o bien piden limosna para ayudar a sus padres que también se dedican a la misma actividad. 

Inclusive, en abril pasado, el DIF de la Ciudad de México dio a conocer que detectó a 2 mil 305 niños y adolescentes que trabajan en las calles y el Metro de la capital. 

En el Metro de la ciudad el DIF ubicó a 752 menores con los que comenzó a trabajar en agosto de 2020; mientras en las calles de la capital se encontró a 1,553 niños y adolescentes en trabajo infantil 

El 65% de los menores en trabajo infantil son niños de 0 a 12 años, mientras alrededor del 35% son adolescentes de los 13 a 17 años, de acuerdo con la titular del DIF CDMX. 

Desarrollo integral del menor  

World Vision México recordó que el trabajo infantil atenta contra el desarrollo integral de niñas, niños y adolescentes, violentando gravemente sus derechos y poniendo en riesgo su desarrollo físico, mental y social. 

Miguel Ángel Laporta, director nacional de World Vision México, argumentó que la organización desde hace 40 años ha promovido, un enfoque integral para la prevención del trabajo infantil y la promoción de los derechos laborales, que incluye la colaboración con las comunidades, los trabajadores agrícolas, las familias, las escuelas y los sectores público y privado. 

Ejemplificó el caso de Oaxaca, que presenta la mayor tasa de trabajo infantil en el país con 21.5% y Veracruz se encuentra en 9º lugar con 13.1%. Las principales ocupaciones no permitidas que realizan niñas, niños y adolescentes son actividades agrícolas, ganaderas, forestales, caza y pesca seguido de la minería, construcción e industria. 

“No es que los jóvenes no puedan trabajar, estamos conscientes de la situación económica por la que atraviesa nuestro país, pero, las condiciones laborales deberán estar alineadas con sus derechos”, resaltó. 

Explotación y pobreza 

En solo dos años se incrementó en 100 mil el número de niñas, niños y adolescentes trabajadores. Este retroceso en la lucha contra el trabajo infantil tiene diversas causas, como la desaceleración de la economía mexicana, la que, sumada a la llegada de la pandemia y sus efectos socioeconómicos, crearon el escenario perfecto para que miles de niñas, niños y adolescentes se vean empujados a trabajar para contribuir al gasto familiar y apoyar a sus familias. 

De entre los efectos más relevantes producidos por la pandemia están el incremento en el número de personas en condiciones de pobreza extrema, 2.1 millones más para un total de 10.8 millones; 5.2 millones de niñas, niños y adolescentes que no se inscribieron al ciclo escolar 2020-2021 y 12.5 millones de personas que quedaron desempleadas.   

El problema del trabajo infantil en nuestro país está siguiendo la misma pauta que se presenta a nivel internacional e incluso, en algunos casos, presenta una descomposición aún más grave.