• De un lance espectacular a hacer trabajos de electricidad
  • Dispuestos a perder la máscara con el fin de traer el sustento a casa

Andrés Suárez Ramírez

El COVID-19 que llegó en este 2020 a nuestro país ha ocasionado una gran serie de cambios en nuestra vida diaria, pero también en diferentes industrias del entrenamiento, ejemplo de esto es la Lucha Libre mexicana, que por excelencia de los especialistas nuestro pancracio tiene un toque peculiar, pero son estos ídolos del cuadrilátero los que luchan por llevar una entrada económica a sus hogares.

El pancracio nacional siempre ha contado con arenas repletas de aficionados, que se mueren por poder estrechar la mano del vencedor y hacer gritos altisonantes sobre un acto cruel y vil por parte de un rudo, pero todo ese mar de emociones se ha secado por la pandemia; muchas empresas independientes han decidido hacer encuentros a puerta cerrada contando con los más estrictos lineamientos sanitarios, pero sin gente no hay comparaciones.

Las grandes empresas como el Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL) publicó en sus redes sociales que “será pronto cuando la Arena Coliseo se vuelva a plagar de gente para poyar a sus máximos ídolos, por lo pronto quédate en casa”.

Por su parte la Triple A, ha mencionado mediantes sus medios de comunicación que en cuanto sea permitido por las autoridades se reanudarán las actividades y visitarán todas las ciudades posibles.

En el caso concreto de los luchadores, muchos han decidido guardar la sana distancia, mientras que los que todavía no están consagrados salen a las calles con el fin de ganar dinero.

El luchador mini, Pequeño Pierroth, decidió adecuar su hogar para convertirlo en un gimnasio; “esto no es un juego, yo anhelo regresar a la Arena México, necesito interactuar con la gente. Pero sé el riesgo que esto conlleva, espero que esto pase lo más pronto”.

Por su parte Soberano Jr., asegura que el tiempo en casa le ha ayudado para mejorar de sus distintas lesiones por los golpes en el ring; “yo me he estado reponiendo de mis lesiones, por el ritmo de trabajo mis lesiones no se recuperaban. Tengo ganas de entrenar y me he frustrado. El no entrenar, nos va costar mucho trabajo cuando regresemos, pero sabemos que cuando esto termine nos vamos a reponer pronto”, aseguró el luchador.

Pandemia no distingue rudos o técnicos

Algunos de los gladiadores han tenido la oportunidad de pasar estos tiempos de cuarentena gracias a sus ahorros o porque la empresa ha visto por ellos, pero hay otros que no han contado con esa suerte.

El luchador Ameno puso un puesto de dulces para que su familia pueda comer; “tengo tres niños y nos dedicamos cien por ciento a la lucha libre. No me da pena decirlo, puse un puesto de dulces a parte hago trabajos de plomería, electricidad es poco o mucho, pero lo llevo a mi casa.

El enmascarado Salsero, confirmó que parar las funciones le han pegado en demasía, aunque trata de verlo con buenos ojos; “estoy trabajando de viene, viene, estuve de chofer y estuve de vigilancia, pero no dejo que esto me pegue en lo emocional, sé que vamos a regresar y una vez más van a corear mi nombre”.

El longevo luchador Escorpión Dorado Jr., quien tenía un puesto dedicado a la lucha libre también tuvo que cerrar; “con esto del coronavirus, si el de arriba dice se acabó se acabó. En mi local nos dedicamos a vender máscaras, juguetes y como vamos a la fecha esto afecta. Afortunadamente la gente va a nuestra casa a comprarnos y de ahí sale para comer”.

Hasta el momento el Gobierno de la Ciudad de México donde se encuentran las principales arenas de la Lucha Libre, han tomado la decisión de que el semáforo epidemiológico se mantendrá en color rojo, poniendo en duda cuando se regresará a la normalidad.

El COVID-19 también les ha pegado a los luchadores, en la Ciudad de México se reportaron dos casos uno es el de Coco Rojo II y Rudy Garduño, los cuales han reportado que se están recuperando.