Miguel Ángel Casique Olivos 

Casi ahogado, con el agua hasta el cuello y permanentemente ya con “respiración política artificial”, el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), ya pasó la mitad del río de su mal gobierno morenista y de “Transformación de Cuarta” y está a punto de terminar el cuarto año de su administración. Pero ¿cómo ha llegado hasta aquí?, ¿cuál es el verdadero estado de ánimo de un mandatario que sólo ha engañado y mentido a México? o, ¿qué pasará en los dos años finales de su gobierno y cómo los piensa terminar?  

López Obrador ha empezado a mostrar su peor estado de ánimo no sólo de cuatro años de gobierno sino, quizá, el de toda su vida. A Obrador se le ha visto, en sus mañaneras y eventos públicos, con un rostro de gobernante atolondrado, de tedio, malhumorado y en completa desesperación; un mandatario olvidadizo y sin mínimo grado de responsabilidad que le dieron los mexicanos en aquel 2018 cuando su “compromiso” fue que “primero serían los pobres”, hoy  en el olvido pues a ellos se les ha calumniado, mentido y quitado programas de verdadera atención y apoyos como el Procampo, el Fonden, Escuelas de Tiempo Completo, entre otras decenas más de programas de beneficio social.

En resumen, a los mexicanos se les ha marginado más en este sexenio que en todos los anteriores. Las familias mexicanas han sido orilladas a más pobreza y marginación total con empleo mal pagado y con un ínfimo salario que mata de hambre; además, no existe una verdadera atención gubernamental en educación, salud, obra social y menos se han atacado de raíz problemas como la pandemia del Covid-19, la migración o los desastres naturales como el de Ágatha que ya dejó al menos 50 mil damnificados en Oaxaca; hay, también, una ineficiencia total para combatir la violencia y la inseguridad que vive el país ya que el número de homicidios alcanza la cifra de 149 mil 791 personas muertas, que de continuar la tendencia, convertirá al sexenio obradorista en el más sangriento de la historia reciente.

Y entre toda la catástrofe o desastre político, social y económico, el discurso oficialista sigue siendo manipulatorio y de engaño, y es la herramienta predilecta de AMLO para engatusar a los mexicanos y perpetuarse en el poder, aprovechándose, incluso, de que el 40 por ciento de la población evita las noticias porque -según-, deteriora su ánimo y prefiere ya no enterarse de la realidad, aunque ésta sea cada vez más espeluznante. Este dato lo brinda un estudio sobre consumo de noticias que presentó Digital News Report 2022 en una encuesta realizada a 93 mil personas en mercados de España, Argentina, Brasil, Chile, Colombia y México; el análisis reveló que 4 de cada 10 personas se aleja o evita las noticias importantes siendo, con más facilidad, presa de la manipulación gubernamental. 

La segunda herramienta que AMLO ha usado y sobre todo cuando “su gobierno” se encuentra en crisis sin salida, es “subir” a la agenda política y pública temas que le sirvan de distractores (al ladrón, al ladrón…, dice el viejo refrán), esto mediante provocación a algún actor político o social (claro, todo se opera a través de calumnias y mentiras siempre maquinadas desde la cabeza mesiánica de Palacio Nacional), de esa forma, Obrador y el gobierno fallido han intentado ocultar la culpa que tienen de que México esté en llamas y se destruya a gran velocidad, que se cae a pedazos y que por todos lados “chorrea sangre” del dolor humano que sufre la población.