El gobierno federal destinó 11 mil 700 millones de pesos durante marzo para mantener los estímulos fiscales a las gasolinas y el diésel, como parte de la estrategia para contener el impacto del alza en los precios internacionales de los combustibles.
Estos apoyos se aplican a través del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), mecanismo que permite reducir la carga fiscal sobre los combustibles y evitar incrementos bruscos en el precio final al consumidor.
La medida responde al entorno de volatilidad en los mercados energéticos globales, donde los precios del petróleo han mostrado repuntes ante tensiones geopolíticas, lo que presiona directamente el costo de las gasolinas.
En promedio, el costo de los estímulos representa varios miles de millones de pesos por semana, reflejando el esfuerzo fiscal del gobierno para mantener la estabilidad en los precios y proteger el poder adquisitivo de la población.
A pesar del impacto en la recaudación, las autoridades han sostenido que las finanzas públicas se mantienen bajo control, apoyadas por otros ingresos que compensan parcialmente el gasto fiscal.
La política de estímulos continuará mientras persistan las presiones en los precios internacionales, con el objetivo de evitar afectaciones mayores en la economía y en el bolsillo de los consumidores.
