El gobierno de Estados Unidos presentó una acusación formal contra los hermanos Ramón Ángel Álvarez Ayala, alias “El R1”, y Rafael Álvarez Ayala, conocido como “El R2” o “Rafa”, a quienes identifica como presuntos comandantes regionales del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en Michoacán.
Un gran jurado federal del Distrito de Columbia los señaló por presuntamente participar en una conspiración internacional para distribuir cocaína y metanfetamina con destino a Estados Unidos, además de enfrentar cargos relacionados con el uso de armas de fuego.
De acuerdo con los documentos judiciales, la conspiración habría contemplado la fabricación y distribución de cinco kilogramos o más de cocaína y 500 gramos o más de metanfetamina para su posterior importación a territorio estadounidense.
También enfrentan cargos por armas
La acusación incluye un cargo relacionado con la posesión de un arma de fuego para facilitar las actividades de narcotráfico. Entre las armas señaladas se encuentra una ametralladora.
Las autoridades estadounidenses sostienen que los hermanos utilizaron armas de fuego en relación con las actividades de tráfico de drogas que les atribuyen.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos informó que Ramón Álvarez Ayala tiene 44 años, mientras que Rafael Álvarez Ayala tiene 42 años.
“El R1” permanece detenido en México
Ramón Álvarez Ayala fue detenido el pasado 30 de julio en Atotonilco el Alto, Jalisco, durante un operativo de autoridades mexicanas.
“El R1” es señalado por las autoridades mexicanas como uno de los principales integrantes de una célula del CJNG con operaciones en Michoacán. También es investigado por su presunta responsabilidad intelectual en el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, ocurrido en noviembre de 2025.
Su hermano Rafael, “El R2”, permanece prófugo y es señalado como integrante de la misma estructura criminal.
Una acusación con alcance internacional
La investigación estadounidense coloca nuevamente a los hermanos Álvarez Ayala en el centro de las acciones de ambos países contra las estructuras del CJNG.
La acusación sostiene que las actividades de narcotráfico atribuidas a los hermanos se extendieron durante varios años y tuvieron como objetivo introducir drogas en territorio estadounidense.
En caso de que sean declarados culpables, los acusados podrían enfrentar penas de prisión severas por los delitos de narcotráfico y armas.
Sin embargo, la presentación de una acusación formal no significa que los hermanos hayan sido declarados culpables. El proceso judicial deberá continuar ante las autoridades estadounidenses y los acusados mantienen su derecho a la presunción de inocencia.
El caso se suma a la ofensiva de Estados Unidos contra integrantes del CJNG y otras organizaciones criminales mexicanas, mientras México mantiene sus propias investigaciones contra los integrantes de esta estructura.
