YO CAMPESINO

Futuro económico incierto

María Escalante García

El panorama económico de México para 2025 se oscurece con el reciente recorte en la previsión de crecimiento hecho por BBVA México, que ahora anticipa una contracción de -0.4 % del Producto Interno Bruto (PIB). Esta estimación, que rompe con la expectativa de una recuperación moderada, refleja una combinación alarmante de factores internos e internacionales que amenazan con frenar el ya debilitado dinamismo económico del país.

El ajuste a la baja no es menor: de un crecimiento proyectado inicialmente por encima del 1 %, ahora se vislumbra una caída, lo que podría significar el inicio de una recesión técnica si se acumulan dos trimestres consecutivos con cifras negativas. La confianza de inversionistas y empresas ha comenzado a erosionarse, y el mensaje que lanza BBVA no es sólo una alerta económica, sino una crítica directa a la gestión política y a la falta de claridad en el rumbo del país.

Uno de los factores más preocupantes que explica esta previsión es la incertidumbre generada desde el propio gobierno. La discusión de reformas constitucionales polémicas —en especial en materia judicial— ha elevado la percepción de riesgo en el ámbito legal y regulatorio, lo que inhibe la inversión privada. A ello se suma una parálisis en la ejecución de obra pública y una expectativa negativa sobre la continuidad de proyectos estratégicos tras el cambio de administración federal.

Además, el creciente desequilibrio fiscal y el estancamiento del consumo privado, ante una inflación persistente y la caída del poder adquisitivo, dibujan un entorno en el que la economía nacional se ve atrapada entre la desconfianza y la falta de estímulos.

Aranceles de EU

Como si la situación interna no fuera ya lo suficientemente compleja, Estados Unidos vuelve a convertirse en un factor de inestabilidad. Las amenazas del regreso de aranceles comerciales por parte de la administración Trump, en caso de un eventual retorno a la presidencia, ponen en riesgo a sectores clave como el automotriz y el agroindustrial. Cualquier golpe a las exportaciones mexicanas tendría efectos inmediatos en el empleo, en la inversión extranjera y en la estabilidad del tipo de cambio.

Con estos elementos, México se encuentra en una situación frágil: ni la política monetaria tiene margen suficiente para estimular el crecimiento, ni la política fiscal muestra señales claras de contención o planeación estratégica. La posibilidad de cerrar 2025 con un crecimiento nulo o negativo es real, lo que afectaría directamente a millones de familias, frenaría la generación de empleos formales y profundizaría las brechas sociales.

El recorte en la previsión de crecimiento para México no es simplemente un dato técnico. Es un reflejo del deterioro progresivo en las condiciones estructurales del país, de la falta de certidumbre para hacer negocios, de una política económica sin dirección coherente y de una relación bilateral con Estados Unidos cada vez más frágil.

De mantenerse esta tendencia, 2025 podría convertirse en el año que marque el inicio de una crisis económica profunda. Y como siempre, serán los sectores más vulnerables quienes paguen el precio de la incertidumbre.

Pronósticos negativos

Arnulfo Rodríguez, economista principal de BBVA México, explicó que al menos la mitad de la revisión a la baja (unos 70 puntos base) responde al efecto negativo de los aranceles promovidos por Donald Trump.

Esta proyección coincide con la del Fondo Monetario Internacional (FMI), que anticipa una caída de 0.3% para 2025 y un repunte de 1.4% al año siguiente.

“Podemos identificar el inicio de este periodo de fuerte desaceleración económica precisamente en el mes de septiembre del año pasado”, detalló.

Señaló que la producción industrial y los servicios están estancados y el consumo pierde dinamismo, mientras se debilita el mercado laboral, lo que, según cálculos del BBVA, podría significar la pérdida de 25 mil empleos formales este año.

Esta proyección coincide con la del Fondo Monetario Internacional (FMI), que anticipa una caída de 0.3% para 2025 y un repunte de 1.4% al año siguiente.

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