Estoy segura que muchos han oído hablar de los imponentes Guerreros de Terracota. Al pie de la montaña Lishan en Xi´an, provincia de Shaanxi, yace el mausoleo del primer emperador chino Qin Shihuang (259 a. C.-210 a. C.) y un vasto número de esculturas en arcilla de soldados, caballos y carros de guerra reunidas en fosas funerarias en torno a la tumba imperial.

Los Guerreros salieron a la luz en 1974, y en 1987, tanto ellos como el Mausoleo del Emperador pasaron a formar parte de la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO, como “la octava maravilla del mundo” y “una de las 10 tumbas antiguas más importantes del planeta”. A lo largo de 40 años desde su apertura, el museo del sepulcro ha recibido a más de 100 millones de visitantes, incluidos 224 jefes de estado y de gobierno.

Estas magníficas esculturas se encuentran repartidas en 3 fosas de más de 20 000 metros cuadrados. En su interior existen más de 7000 de ellas entre soldados y caballos de tamaño real.

Su apariencia guarda un realismo sorprendente. Sus trajes y expresiones dan cuenta de los cargos que ostentaban en las filas castrenses. Desde su contextura hasta la forma de sus cejas, cada pequeño detalle fue tomado en cuenta en el tallado. Las hábiles manos de los artesanos de la antigua China los infundieron sabiamente con un alma y son los encargados de la protección de las piezas culturales quienes los han devuelto a la vida.

Xia Yin, director del departamento de protección de piezas culturales del Mausoleo del Emperador Qin Shihuang: Piezas pintadas en cerámica del tamaño de los guerreros de terracota, son muy raras en China e incluso en el mundo. El desafío que enfrentamos es bastante único: proteger la pintura. Dada su estructura especial, una capa de laca y pigmentos minerales muy sensibles al entorno, es fácil que se salga. Desde su excavación hasta su restauración final, puede pasar un tiempo prolongado. Es un proceso circular. Si surge algún problema, puede ser fatal para nosotros. Los principales logros de la labor de protección y restauración, no solo es resolver lo especial de la superficie de terracota, sino lograr un buen trabajo a manera de ejemplo para otras piezas pintadas de cerámica. Para nosotros, este oficio es una disciplina aplicada en combinación con otras en el campo de las ciencias naturales, en beneficio de la protección y restauración cultural. Cada pieza (restaurada) es una nueva creación y no es un proceso simple. Eso es lo que significa para nosotros la protección de objetos culturales.

El Mausoleo del Emperador Qin Shihuang es el más grande, complejo y rico de la China de antaño, y es “una de las mayores reservas arqueológicas del planeta”. Los especialistas de su descubrimiento y protección han defendido la confianza cultural por décadas no solo en beneficio de China sino también del mundo. Esta gigantesca obra es todo un milagro para la humanidad.

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