Ocho días después del asesinato de 10 músicos indígenas de la comunidad de Alcozacán en Chilapa, el Gobernador Héctor Astudillo se reunió con los pobladores de esta localidad, quienes le exigieron la detención de los responsables.

«¡Exigimos hechos, no palabras!», le gritó un ciudadano de la comunidad de Rincón de Chautla.

«Usted vino aquí por la presión, por el bloqueo que está aquí en la carretera».

Acompañado por el Secretario de Seguridad Pública, David Portillo; el Fiscal General de Justicia del Estado, Jorge Zuriel de los Santos; y el Alcalde de Chilapa, Jesús Parra, el Mandatario priista arribó a Alcozacán poco después del mediodía.

«No, yo no vine aquí por presión, yo vine por gusto», le respondió Astudillo al hombre, quien sufrió el asesinato de su madre.