- Profesionales de la agronomía construyen un camino seguro hacia una cafeticultura solidaria, profesional y sustentable
- Dr. Cruz Alberto Uc Hernádez participó en foro en Cámara de Dipuatados y establece que la construcción de redes sociales productivas en el sector cafetalero no es una opción, es una necesidad histórica
Guillermo Pimentel Balderas
El Doctor en Agronomía, Cruz Alberto Uc Hernandez, presidente de la Federación de Colegios de Agrónomos de la República Mexicana A.C., en el marco del Foro Regional del Sector Cafetalero en México, realizado en el salón Protocolo, del Palacio Legislativo de San Lázaro, expuso que frente a la volatilidad de los precios, la crisis climática y la dispersión del mercado, solo la organización colectiva, la profesionalización y la colaboración interinstitucional pueden garantizar la sostenibilidad del café mexicano.
Ante legisladores de varios partidos políticos, el profesionista del agro asegura que la Ley de Desarrollo Sustentable de la Cafeticultura (2025) brinda el marco normativo; la Ley de Profesiones, es el soporte técnico y humano y, las redes de FIRA, las marcas colectivas, las cooperativas de tercer nivel y la cobertura de precios son las herramientas prácticas para hacerlo posible.
“El desafío es traducir la ley en acción, convertir la palabra en práctica, y consolidar un modelo de desarrollo rural donde el conocimiento, la equidad y la sustentabilidad sean el aroma permanente del café mexicano. Porque, el futuro del café no está solo en los mercados… está en las redes vivas de productores que transforman su trabajo en esperanza”.
Uc Hernández participó en el foro: “Redes sociales productivas: una opción sostenible para los productores de café en México. Una nueva visión del desarrollo cafetalero”, en el cual fue muy claro al afirmar que el café mexicano no solo es un producto de exportación, es una expresión viva de la identidad rural, la organización comunitaria y la riqueza ambiental del país.
“Sin embargo -reflexiona-, las transformaciones del mercado internacional, la fragmentación de la producción y los efectos del cambio climático han puesto a prueba la resiliencia del sector. En este contexto, la Ley de Desarrollo Sustentable de la Cafeticultura (2025) ofrece un marco renovado para articular políticas públicas, innovación tecnológica y participación social”.
Pero…considera que su verdadero potencial radica en la capacidad de construir redes sociales productivas, entendidas como espacios de colaboración, aprendizaje y gestión compartida entre productores, instituciones y actores de la cadena de valor.
“Estas redes no son solo un medio de intercambio económico, sino una estrategia de sostenibilidad integral: fortalecen la organización, impulsan la calidad del producto, profesionalizan el trabajo agrícola y amplían las oportunidades de mercado”, subraya.
Al termimno de su exposición magistral, el doctor Cruz Alberto Uc, en entrevista con este reportero, asienta que la Ley de Desarrollo Sustentable de la Cafeticultura: base para una economía colaborativa, reconoce al café como un producto estratégico y básico para la soberanía alimentaria del país (Art. 1) y dispone la creación de la Comisión Nacional para el Desarrollo de la Cafeticultura Mexicana, instancia de coordinación entre los sectores público, social y privado (Art. 7).
“Este enfoque multisectorial sienta las bases para un nuevo modelo de gobernanza rural sustentado en la cooperación horizontal”, sintetiza y, agrega que la ley promueve la organización de productores como actores clave en la toma de decisiones, la planeación de políticas y la ejecución de programas de capacitación, financiamiento e innovación tecnológica (Arts. 8 y 34).
“Esto implica reconocer que el desarrollo no se impone desde arriba, sino que se construye en red, desde la participación informada de quienes viven el proceso productivo en su cotidianidad”, pondera.
Comenta que, como lo señala en su escrito, el fortalecimiento de las organizaciones cafetaleras, las cooperativas y las asociaciones de segundo y tercer nivel es, por tanto, un mandato estructural de la ley, que busca integrar la cadena productiva y promover una cafeticultura sustentable y competitiva.
En cuanto a la profesionalización del sector, el colegiado de la agronomía inscribe que hay que armonizarla con la Ley de Profesiones para que estas redes sociales productivas sean sostenibles. “Deben apoyarse en la profesionalización del trabajo agrícola. La Ley de Profesiones establece el reconocimiento formal de las capacidades técnicas y científicas necesarias para el ejercicio de actividades especializadas”.
Y, explica: “Armonizar la Ley de la Cafeticultura con la Ley de Profesiones permitiría crear figuras profesionales certificadas en ámbitos como la administración de cooperativas, la catación, la agroecología cafetalera, la certificación de calidad o el comercio justo. Esto consolidaría la identidad del productor como agente técnico y social del desarrollo rural, más allá de su rol tradicional”.
En cuanto a términos prácticos, aduce que la pofesionalización abriría oportunidades para incorporar a jóvenes rurales, mujeres y egresados de instituciones técnicas en las redes productivas, fortaleciendo la innovación y la gestión del conocimiento.
“De esta manera, las redes sociales productivas serían también redes de aprendizaje permanente, conectando saberes campesinos y formación profesional en beneficio de toda la cadena cafetalera”.
El profesionista, egresado de la Universidad Autónoma Chapingo (UACh), practicamente ofreció una catedra en la Cámara de Diputados y a manera de ilustración se refirió a las Redes de productores de FIRA como un modelo de inclusión financiera y organizativa.
Discierne: “El Fideicomiso Instituido en Relación con la Agricultura (FIRA) ha promovido en los últimos años la creación de redes de productores como un instrumento de inclusión financiera y organización productiva. Estas redes agrupan a pequeños y medianos cafeticultores para acceder a financiamiento, asistencia técnica y comercialización conjunta”.
Uc Hernández complementa su decir al especificar que “además, la sinergia entre FIRA, la Secretaría de Agricultura y las organizaciones cafetaleras fortalecería la banca social y los sistemas de ahorro rural, pilares fundamentales para la autosuficiencia económica de los productores”.
El dirigente de la Federación de Colegios de Agrónomos de la República Mexicana A.C., traduce: “Bajo el marco de la Ley de la Cafeticultura, las organizaciones pueden trabajar en la certificación de “café de origen”, “café bajo sombra” o “café orgánico mexicano”, fortaleciendo la reputación de las regiones productoras y generando ingresos más justos.
“Cuando estas marcas se integran a las redes de productores, generan cadenas de confianza, permitiendo que el consumidor reconozca la historia, el territorio y la comunidad detrás de cada taza. Así, el consumo se transforma también en un acto de responsabilidad social”, puntualiza.

