• Impulsan políticas sociales para los más pobres

José Cruz Delgado

Frente a un panorama poco alentador para los michoacanos, derivado del estado de emergencia que hemos vivido durante más de dos años por la pandemia de la Covid-19, los fallecimientos y las enfermedades y contagios que como sociedad hemos tenido que enfrentar, las autoridades del municipio de Maravatío encabezadas por Jaime Hinojosa Campa, asumieron el reto de mejorar los servicios de salud con la rehabilitación de algunos centros de salud y superar la situación de pobreza multidimensional, en la que se encontraban cientos de familias del municipio, por las carencias que dejó la pandemia, especialmente en cuestiones de empleo, ingreso, atención médica y alimentación.

Por ello, especialmente durante este primer año, se impulsó una fuerte política social que favoreció a los más pobres y a las comunidades con mayor marginación social, a través del DIF municipal, otorgando un apoyo mensual a más de 5 mil ciudadanos, que han sido beneficiarios de los programas de asistencia social alimentaria, desayunos escolares para más de 3,623 alumnos de 55 escuelas, sillas de ruedas, andaderas, lentes, becas para personas con discapacidad y diversos traslados de personas al interior del estado, ciudad de México y otros estados de la república.

Era indiscutible que, para contribuir a la paz, la estabilidad y el desarrollo en Maravatío, resultaba urgente mejorar las condiciones de vida de la población, abatir los rezagos sociales y combatir las enormes desigualdades existentes.

Se requerían medidas administrativas y acciones de política social efectivas, que permitieran ejercer el derecho de las personas a vivir en libertad y con dignidad, libres de pobreza, desesperación, temor y miseria, sobre todo las de aquellas que, por sus condiciones de edad, enfermedad y grado de vulnerabilidad, más lo requerían.

Es inadmisible que la realidad de las personas adultas mayores estuviera marcada por el desempleo, la pobreza, el maltrato, la discriminación, la exclusión o la precariedad. Aún más inaceptable, es que dicha realidad permanezca invisible para las instituciones del Estado.

Por ello, durante estos años al frente de la Presidencia Municipal Jaime sigue trabajado para garantizar un apoyo económico para más de 5 mil personas y una atención especial para las personas adultas mayores con acciones que les permitan alcanzar niveles de bienestar y calidad, gracias al establecimiento de 7 clubes de INAPAM, que atienden a 319 adultos mayores, el otorgamiento de 347 tarjetas de descuento para trámites oficiales y diversas acciones para la protección integral de sus derechos.

Somos legítimos promotores de una cultura del envejecimiento basada en el respeto, reconocimiento, trato digno y aprecio de las personas adultas mayores, dijo, por eso hoy, a partir de acciones como éstas, los adultos mayores de Maravatío, no sólo tienen garantizada una pensión universal para personas mayores de 65 años, derivada de los programas federales, sino también, una atención integral de sus demandas y necesidades, desde la oportuna intervención del municipio, a partir de los 60 años.

En el mismo sentido, hay el compromiso de  garantizar el derecho a la Alimentación, como una obligación del Gobierno municipal, ya que la alimentación adecuada, es condición esencial para que nuestros hijos y nuestras familias puedan desplegar al máximo sus capacidades y potencialidades en todas las etapas de su vida, por ello se implementaron los programas de asistencia social alimentaria y espacios alimentarios, como una estrategia que atendiera la desnutrición, la obesidad y la seguridad alimentaria de la población.

Las autoridades están dispuestas a iniciar desde aquí, una gran “Cruzada municipalista contra el Hambre”, que, aunque han reconocido, no es la solución de la pobreza, es un paso para abatir la desnutrición, y, seguirá proponiendo que, con el apoyo de los gobiernos estatal y federal, este tipo de programas se institucionalicen y se extiendan a por lo menos el 50% de los municipios del Estado con mayor pobreza y marginación social, en los siguientes dos años.

Debemos entender que de no enfrentar los grandes desequilibrios sociales, la exclusión y la falta de oportunidades para nuestras comunidades, difícilmente será efectiva cualquier política que se proponga para retomar la ruta del crecimiento económico o garantizar paz y seguridad a la población.

Si queremos vivir tranquilos, debemos avanzar hacia un modelo de sociedad sin tantas necesidades.

Jaime, que es hombre decidido y tenaz, dice que no claudicará en el propósito, de alcanzar el desarrollo integral que exige el municipio y ratificó su

compromiso de seguir gestionando los recursos necesarios, con la federación y el estado, con una actitud de colaboración interinstitucional, para alcanzar un mayor desarrollo regional y sustentable, pero sin condicionamientos, ni sumisión política.