La hermosa Wuhan, epicentro del brote del nuevo coronavirus en China, luce hoy como una ciudad en pausa, sin el bullicio del tráfico ni los habituales embotellamientos. Sin embargo, detrás de todas las mascarillas de sus habitantes, yace el optimismo y la confianza de que la ciudad en el curso medio del río Yangtsé vuelva pronto a surgir, a crecer y a prosperar.

No temas, Wuhan, aquí te esperamos.