José Mario Rizo Rivas

Socio de Salles Sainz Grant Thornton

Existen estrategias y procedimientos que pueden ayudar a que una compañía tenga una larga y productiva vida, pero también hay mitos peligrosos, como la permanencia y generación de ganancias de pequeñas y medianas empresas al lograr subsistir los primeros tres años de operación.

¿Cuál proyecto se solidifica en tan poco tiempo? Tardamos más en terminar de pagar nuestro primer auto, en comprometernos con una persona, en titularnos de nuestra licenciatura. ¿Qué nos hace pensar que una empresa —no importa su tamaño— ya es sólida en ese lapso? No se trata solo de encontrar la estrategia que la mantenga en funciones, como el pago de impuestos, sueldos, proveedores, servicios… sino también de aquello que la mantenga relevante. Ese es el gran reto. Porque después de los tres años, un riesgo mayor acecha: el estancamiento.

Alrededor de uno de cada tres empresarios en México dan hecha la transformación automática de su empresa al cumplir el tercer año. Sin embargo, un cambio en la estrategia de negocio implica readaptarse a las necesidades del mercado, observar los posibles avances tecnológicos, megatendencias del mercado y adelantarse a una crisis.

¿Es cuestión de magia? No. Se trata de un método para auditar a nuestra empresa. El análisis de Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas. (FODA).

Cuando existe dificultad para detectar todo lo anterior, mi mejor consejo es empezar con una lista de las características de la empresa. También es importante saber que las fortalezas y las debilidades se refieren a factores que existen dentro del negocio, mientras que las amenazas y las oportunidades describen situaciones externas, de las que la empresa no tiene control. Luego, es momento de responder a las siguientes preguntas:

Fortalezas: ¿en qué somos fuertes en la empresa, que hacemos mejor que la competencia? Por ejemplo, son muy eficientes en nuestros costos y operación, vendemos mayor calidad con un precio igual o menor que la competencia, nuestra marca es reconocida, el gobierno corporativo esta implementado y funciona correctamente, tenemos el mejor capital humano de la industria.

Debilidades: ¿qué debería mejorarse en la empresa? Por ejemplo, procesos, tiempos de entrega, seguimiento a comentarios del cliente, presencia virtual, etcétera. En este mismo apartado, hay que incluir las situaciones que deben evitarse en la organización. Se debe considerar el punto de vista interno y externo, por ejemplo: ¿otras personas perciben debilidades que la empresa no ve? ¿Los competidores hacen alguna cosa mejor que nosotros?

Oportunidades: ¿dónde están las mejores áreas de desarrollo que el negocio puede atacar? ¿Qué tendencias interesantes se han detectado? ¿Qué nuevas ventajas pueden provenir de los cambios tecnológicos y las tendencias del mercado?

Amenazas: ¿cuáles son los obstáculos que hay que afrontar? ¿Qué está haciendo la competencia? ¿La tecnología, las deudas y otros problemas ponen en riesgo la posición de la empresa en el mercado?

Al hacer este análisis, es posible poner los problemas en perspectiva y puntualizar qué falta por hacer. Es recomendable aplicar el análisis FODA también en los competidores. Y no olvidar que este tipo de diagnósticos deben ser una actividad constante de la empresa, y construir así́ el hábito de estar atentos a los cambios en el panorama empresarial.

El FODA, en sí, es el antídoto contra la maldición del tercer año: el estancamiento