• La flamante investigadora universitaria, además de esposa legal del primer mandatario, es su defensora y parte intelectual del matrimonio real
  • Robert De Niro: “Les dicen gordos y todos se ponen a dieta; les dicen IGNORANTES y nadie se pone a leer”
  • El “gobierno” de la 4T, está integrado de mediocres y resentidos, salvo honrosas excepciones, como son los casos del defraudador electoral  Manuel Bartlett Díaz y “El César-Bonito” de Marcelo Ebrard Casaubon

 

BLAS A. BUENDÍA

Reportero Free Lance

filtrodedatospoliticos@gmail.com

 

Una vez más, el Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa calificó a la gestión presidencial mexicana, como la “dictadura perfecta”, tal como lo hizo en el pasado lo repitió en su visita a México, ahora en la administración del tabasqueño Andrés Manuel López Obrador.

Casi 30 años después, el 29 de noviembre en el Museo Memoria y Tolerancia de la Ciudad de México, el Premio Nobel de Literatura, volvió al tema escabroso relacionado con la (des) gobernanza del Peje.

Con su mismo tono de hace tres décadas el escritor peruano expresó:

“Veo mal a México y lamento decirlo porque quiero mucho a México. Me temo muchísimo que el populismo que parece la ideología del actual Presidente de México nos conduzca otra vez a la dictadura perfecta. Mucho me temo que este Gobierno esté retrocediendo a México que comenzaba a salir de esa dictadura perfecta”.

Casi de inmediato, la parte pensante de la “pareja presidencial”, la “escritora” Beatriz Gutiérrez Müller, dejó a un lado la discreción y austeridad política; defendió a su esposo y le respondió al escritor peruano:

En su protagonismo de primera dama le reviró a Vargas Llosa: “Tengo mucha admiración por los escritores y quisiera que jugaran un papel absolutamente importante en América Latina. Y mucho me temo que algunos de ellos estén haciendo retroceder a la literatura y al pensamiento del continente, que comenzaba a salir de ese panfletarismo perfecto”.

La participación de la doña representa el inicio de la nueva pareja presidencial, en la que ambos, Beatriz y Andrés Manuel, juntos harán historia.

Es de absoluta observancia que Beatriz Gutiérrez Müller, junto con Andrés Manuel, procrearon  a su hijo llamado Jesús Ernesto (“El Chocoflán” -debido a su color de piel y complexión física y hasta por su forma de pintarse el cabello-).

La señora de López Obrador presumía de ser de “muy bajo perfil”, y su caso era el de las mujeres de políticos que preferían mantenerse al margen del reflector que enfoca cada movimiento de sus maridos.

La intervención de la literata, recordó a quien, en el pasado ya no muy reciente, compartió la responsabilidad de dirigir los destinos de México: Marta Sahagún Jiménez de Fox.

Durante la administración de Vicente Fox, fue muy clara la intervención de “Martita” en las decisiones presidenciales, tanta fue su presencia que se le conoció como “La Jefa” en los círculos del poder panista.

En la presente administración de extrema izquierda (?) en la que se ha dicho que no existe el nepotismo, ni el amiguismo y mucho menos el favoritismo, la señora esposa del señor feudal El Peje, fue designada investigadora de tiempo completo en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

Su nombramiento no tuvo objeción de los académicos de la citada casa de estudios, fue una “sugerencia” de “ya sabes quién”, por ahora detenta el gran poder absoluto “y a la nueva doña Carlota, ¡ay! que obedecer ciegamente sus instrucciones”.

La señora Beatriz es sobrina de Agustín Gutiérrez Canet, ex embajador de México en Irlanda; también fue colaboradora de la empresa Argos, de Epigmenio Ibarra, que es uno de los amanuenses y defensores del tabasqueño y trabajó como asesora en la Dirección de Comunicación Social durante la etapa del Peje cuando fue jefe de gobierno del entonces Distrito Federal -hoy Ciudad de México-, donde por cierto, siempre salía enfrentada con los reporteros.

En los corrillos del propio gobierno capitalino, todavía trasciende que fue en esa etapa cuando se inició el romance entre el tabasqueño y “la empleadita de cuarta”, que incluso, las oficinas del Antiguo Palacio del Ayuntamiento eran utilizadas como “hotel”.

 

 

 

 

Un dato histórico: Heinrich Müller nació el 28 de abril del año 1900, declarado oficialmente muerto el 1 de mayo de 1945, pero “extrañamente” huyó de Alemania -terminada la Segunda guerra Mundial-, con toda su familia a Chile. Fue un nazi alemán a quien apodaban el “Gestapo Müller”. Fue Jefe Oficial de la Gestapo Alemana y un Militar Político del Führer Adolf Hitler, también su brazo derecho. Heinrich Müller planeó y formó parte activa del Genocidio Judío. Beatriz Gutiérrez Müller es su nieta, y es la Primera Dama de México, por estar casada con el viudo y Caín de Macuspana, Andrés Manuel López Obrador.

Pese a todo ello, la Bety considera que el nepotismo del que se dice “no existe” en la mal llamada Cuarta Transformación (4T). Fue muy claro en la decisión del actual presidente, al afirmar que tiene la facultad de designar a quien se le antoje, en el cargo que sea, con la base de “importa más la honestidad que la experiencia”: y con ese contrasentido, repitió que 90 por ciento de honestidad y solo 10 por ciento de experiencia, traduciéndose en el asombroso análisis del actor norteamericano Robert De Niro: “Les dicen gordos y todos se ponen a dieta; les dicen IGNORANTES y nadie se pone a leer”.

Y… “vámonos entendiéndonos, tengo la facultad de nombrar a quien me plazca” –afirmaría la Bety-, y colocó a pesar de su estupidez a un joven que fue miembro de su cuerpo de ayudantes, es decir, uno de sus múltiples escoltas (¿no que lo cuidaba el pueblo bueno y sabio?) llamado Ángel Carrizales como titular de la agencia de Seguridad, Energía y Medio Ambiente.

Con ese criterio el “gobierno” de la 4T, está integrado de mediocres y resentidos, salvo honrosas excepciones, como son los casos del defraudador electoral  Manuel Bartlett Díaz y “El César-Bonito” de Marcelo Ebrard Casaubon, que representan la contra parte, es decir, 90 por ciento de experiencia y solo un 10 por ciento de honestidad. O menos. Y aun así, falta El Peje, que, aunque es otra fábula, su Historial Académico de la UNAM, lo ubica en la fila de los jumentos.

Si bien el poder está, ahora más que nunca, en manos de iletrados, artífices y símbolos de la corrupción galopante de “cuarta”, ambos personajes ocupan sitios de responsabilidad en el grupo gobernante del zafio tabasqueño y merecen una placa en la Estela de Luz, monumento en el que AMLO planea convertirlo en memorial para exhibir los nombres de los funcionarios corruptos.

El “presidente” de los Estados Unidos Mexicanos, Andrés Manuel López Obrador, anunció que tiene rete hartas ganas que la Estela de Luz -monumento construido en el sexenio de Felipe Calderón, con motivo del bicentenario del inicio de la lucha de la Independencia de México-, sería como memorial para exhibir los nombres de los funcionarios corruptos.

Entre la comunidad intelectual se advierte que de consumar este hecho, México estaría más orillado al comunismo y llevar a la picota y del suplicio, para cortar cabezas a corruptos que se encumbraron en el poder presidencial.

La superficie de ese monolito, será insuficiente para plasmar el número de personajes que han incurrido en acciones ilegales.

Lugar de honor podría ser el que ocupara Marcelo Ebrard Casaubon, actual secretario de Relaciones Exteriores de la 4T, y considerado, por el momento, como el favorito, para suceder al Peje en Palacio. Un corrupto protegido por La Cofradía de la Mano Caída, como lo describiera el escritor mexicano Rafael Loret de Mola, en su libro Los Escándalos.

A Ebrard se le recuerda por el derroche o desvío en la construcción de la línea 12 del Metro, la llamada Línea Dorada, para lo cual, la desaparecida politóloga María de los Ángeles Moreno Uriegas, lo describió a este reportero como todo un “raterazo”.

Se suma, además, la incapacidad de Ebrard que lo reventó como secretario de Seguridad Pública. Fue negligente e indignante al no poder rescatar a tres policías federales, linchados por una turba en la entonces delegación Tláhuac.

Por esa situación fue cesado por el entonces presidente Vicente Fox, pero rescatado inmediatamente por su siempre protector Andrés Manuel, que lo colocó en la dirección de Desarrollo Social del gobierno de la Ciudad de México.

En el caso de Manuel Bartlett Díaz su biografía es muy escabrosa, fue frustrado precandidato a la Presidencia de la República, previo a ese episodio que marcó su vida, el poblano-tabasqueño cometió una seria de fecundos delitos.

Se tiene la sospecha de haber sido el autor intelectual del Crimen de Estado del columnista Manuel Buendía Tellezgirón (asesinado el 30 de mayo de 1984, en las inmediaciones de la Zona Rosa de la Ciudad de México), quien investigaba al ahora desaparecido ex presidente Miguel de la Madrid, quien poseía cuentas bancarias millonarias en diversos bancos de Estados Unidos producto de “lavado de dinero”, y configurarse como un agente encubierto del Tío Sam.

Al margen de esas “pequeñas” o “insignificantes” travesuras, Bartlett es un hombre súper millonario, riquísimo que contrasta para ser miembro del gabinete presidencial pejista, haciendo paradoja con el lema de “Honestidad Valiente”.

En su declaración patrimonial del Ejercicio Fiscal 2019, reportó un patrimonio de 51 millones de pesos y afirmó que había percibido ingresos por 11 millones de pesos en el último año.

La terca realidad reveló que tiene decenas de residencias en zonas exclusivas, y la mayoría a nombre de sus herederos y de su pareja.

Es el mismo caso del tabasqueño, que su riqueza esta escriturada a nombre de sus hijos y que, por esa razón, “es muy honesto”. Y en consecuencia de su pretendida honestidad, “tiene ideales y principios”.

La voz populi sentencia: “Que se lo crea su mamá y su abuelita”, son extraordinarios engañosos con un sinfín de adjetivos (no descalificativos), como fraude, estafa, dolo, timo, simulación, chantaje, sabazos y bribonadas, aun así “me canso ganso”.