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Tras muchos años de fungir como el Instituto Estatal del Transporte, en el año 2017, se convirtió en Secretaría de Movilidad y Transporte de Hidalgo (SEMOTH)

En los primeros días de junio del 2018, José Luis Guevara Muñoz, tomó las riendas de esta dependencia. Sustituyó a Rufino León Tovar, quien inició en la administración del gobernador Omar Fayad.

Nuevos proyectos se comenzaron a diseñar. Otros, se redireccionaron. La meta inmediata: mejorar el servicio en lo ancho del territorio hidalguense y erradicar los taxis piratas (que proliferaban impunemente).

Sin embargo, a esta dependencia se le dificultado excluir vicios arraigados, problemas muy enclavados. Taxistas prepotentes, choferes de combis que checan tarjetas para controlar el tiempo de su ruta, seguros de poca cobertura y que arriban a destiempo, entre otros, son los escollos.

Urge más mano dura para infractores. Mejorar la estrategia en los cursos de capacitación. Sanciones para concesionarios que contraten choferes contratados “al vapor”.

La semana pasada, un sujeto que manejaba un taxi, placas A-231-FUB, protagonizó un condenable comportamiento. Cámaras de vigilancia, grabaron a un “taxista” eufórico, enloquecido, que agredió a un automovilista. Además, en dos ocasiones echó en reversa su taxi para impactarse con el auto particular y darse a la fuga impunemente.

Estas escenas son cotidianas. Habitual para los conductores hidalguenses lidiar con las carreras-locas de las combis. Problemática que empaña el accionar de la SEMOTH, pues refleja la falta de oficio en este contexto.

Lamentablemente, las buenas intenciones de la dependencia local se ven polarizadas y, quizás frenadas, por los poderosos intereses de ciertos concesionarios que, por cualquier artilugio, martingala o ardid, buscan evadir las reprimendas administrativas o acciones legales.

No hay que desatender el tema de los buenos choferes, de los que aman este oficio y que, por desgracia, trabajan bajo condiciones anómalas con la presión y amenaza de sus patrones… esos que son mercenarios, pichicatos, mezquinos hasta los huesos.

En similar escenario están involucrados los concesionarios de grúas, también dependientes de la Secretaría de Movilidad y Transporte. Por cierto, Traslados y Operaciones Especializadas, S. de R.L. -cuyo propietario es de un trabajador de conocido periódico nacional- hizo de las suyas en el sexenio de Francisco Olvera.

Su empresa de grúas, con sede en Tizayuca y Pachuca, alteraba los costos de los servicios. Curiosamente, ese concesionario, era de los consentidos de la Policía Estatal.

Incluso -gráficas en poder de este columnista- pusieron al descubierto las deplorables condiciones con la que operaba la oficina de Pachuca, así como el lejano terreno que fungía como depósito de vehículos. Así, el cochinero.

Reto permanente para la Secretaría de Movilidad y Transporte de Hidalgo: suprimir los innumerables vicios. La tarea constante: privilegiar el trillado discurso: “En materia de transporte público, “nada ni nadie por encima de la ley”. Al tiempo…