Como director de Petróleos Mexicanos (Pemex), Emilio Lozoya, no sólo compró plantas «chatarra» de fertilizantes, sino también un astillero en España que estaba en proceso de quiebra y hoy registra pérdidas por 50 millones de euros.

La transacción registró tantas irregularidades que la petrolera presentó una denuncia ante la Fiscalía General de la República (FGR), en septiembre del año pasado, por el posible delito de administración fraudulenta.

Octavio Romero, director de Pemex, reveló que, entre abril y noviembre del 2013, a propuesta de Lozoya, el Consejo de Administración de Pemex Comercio Internacional (PMI) aprobó la compra de acciones en el astillero español Hijos de J. Barreras S.A..

«Aprobó la compra en un escenario en donde estaba por iniciar proceso de quiebra», aseguró.

Desde Palacio Nacional, el funcionario relató en conferencia de prensa que, entre noviembre y diciembre de ese mismo año, PMI celebró un contrato de inversión con el que adquirió el 51 por ciento de las acciones del astillero.