• Las malas palabras de esta semana tienen que ver con todo aquello que nos causa TERROR, que es ese sentimiento de miedo elevado a su escala máxima, generalmente provocado por algo ESPELUZNANTE.

Marta Obeso

Y que puede ser más aterrador que enfrentarse ante la posibilidad de morir ahogado. Sentir que no se puede respirar es un hecho que nos provoca PÁNICO, que es cuando se experimenta un MIEDO profundo y se actúa de manera IRRACIONAL ante el inminente DAÑO que nos está causando la situación que se está enfrentando. Así ha sucedido para millones de pacientes infectados con el virus SARS-CoV-2

En México y en el mundo a más de un millón 180 mil personas que han muerto a consecuencia del Covid-19, el nuevo coronavirus que en su etapa más grave provoca gran DIFICULTAD para respirar, como resultado de una serie de complicaciones que provocan la DISMINUCIÓN de oxígeno en la sangre.

Ha quedado demostrado que el Covid-19 ataca principalmente el sistema respiratorio, que la enfermedad avanza de forma rápida y progresiva y que, un gran porcentaje de los pacientes hospitalizados, fallece pese a haber recibido los cuidados intensivos.

Son estas personas las que han registrado inflamación en vías respiratorias, lo que propicia cuadros de ANSIEDAD derivados de no poder respirar. Además, la falta de oxigenación provoca cambios fisiológicos inmediatos, como son el aumento de la presión arterial y de la glucosa. Es durante esta crisis cuando fuertes JADEOS acompañados de una gran OPRESIÓN en el pecho anuncian que la perdida de la vida se aproxima.

El oxígeno, el elemento más abundante de la corteza terrestre, es fundamental para la vida del ser humano, fuente de vida y salud para todos los seres vivos de nuestro planeta. Es a través de los pulmones que nuestro cuerpo absorbe el oxígeno que se respira. Sin el oxígeno suficiente en el cuerpo, una persona padece de dolores de cabeza, dificultad para respirar, agitación, confusión y perdida de la conciencia.

Saber que la MUERTE está cerca impone un desgaste emocional indescriptible; pero ¿qué puede ser más espeluznante que sentir que no se respira? Durante esta lucha silenciosa por tratar de respirar, un ser humano necesariamente tiene que recibir ayuda externa, ya que la falta de oxígeno, el aumento de CO2 y la lucha por intentar respirar, provocan un gran debilitamiento. Cuando esta ayuda externa no llega a tiempo, el cerebro se deteriora por la falta de oxígeno, anunciando una MUERTE inminente.

Sin embargo, más de 45 millones de personas contagiadas en el mundo no han tenido este aterrador final. Lo cierto es que, tras 8 meses de confinamiento en México, muchos comienzan a aceptar la enorme posibilidad que se tiene de contagiarse y tener que enfrentarse a la probablemente a perder la vida en medio de esta pandemia que amenaza a la humanidad.

martaobeso@esferanoticias.com