Marta Obeso / @MartaObeso

Las malas palabras de esta semana tienen que ver con quienes LUCRAN, esos individuos a quienes se les asocia con un aprovechamiento INMORAL derivado de la actividad que se han comprometido a realizar.

En países capitalistas, LUCRAR, es el motor que alimenta el INTERÉS privado. Personas, pequeños negocios y grandes empresas basan sus objetivos en el beneficio económico que habrá de alcanzarse. Una entidad lucrativa está conformada por accionistas, quienes aportan recursos a cambio de verse beneficiados mediante una retribución económica.

Un mal manejo de la pandemia por Covid-19 ha colocado a México como el cuarto país con un mayor índice de mortandad, sumado a esto, el Gobierno Federal ha reconocido oficialmente la muerte de más de 100 mil mexicanos contagiados por el virus SARS-CoV-2 y ha acusado a medios de comunicación de lucrar con la información proporcionada.

Nos encontramos justo en un momento en el que a la obligación de informar se le quiere DESVIRTUAR con señalamientos INSIDIOSOS. Si algo tiene el periodismo, en México y en el mundo, es el avance de este sin fines de lucro; en gran parte obligado por la consolidación en Internet de diferentes redes sociales que obligan a los periodistas a migrar hacia el ejercicio de un nuevo periodismo.

La diaria competencia con la gran variedad informativa que abunda en Internet, obliga a las empresas periodísticas a destacar lo que resulte de mayor utilidad para la sociedad y, en medio de una pandemia que se ha salido de control, informar de una crisis que se traduce en la pérdida de vidas humanas, difícilmente se podría obtener un beneficio individual.

Quienes sí lucran con la tragedia que ha derivado del Covid-19, son esos sujetos que al sentirse señalados POLITIZAN el tema del debate, convirtiéndose en víctimas de los insatisfactorios resultados registrados.

Obtener un beneficio personal, con el manejo de información que se obtiene o se genera al ocupar un puesto dentro de la estructura de algún organismo o institución, eso es lucrar en el PEOR de los sentidos.

Peor aún, si ese organismo o institución tienen la finalidad de obtener un beneficio social, altruista, humanitario o comunitario y, sin lograrlo, se avanza DESCARADAMENTE hacia la obtención de cualquier tipo de ganancia, dejando de lado el avance hacia un bien común.

El provecho personal que se consigue a partir de desempeñarse en alguna actividad que ha sido diseñada para beneficiar a un colectivo, en el tipo de lucro que se pretende mitigar. Esta acepción peyorativa de lucrar, asume la existencia de una DESVIACIÓN de los fines para los que se está trabajando; es entonces cuando el que obtiene la ganancia personal, adquiere rasgos de USURERO, EGOÍSTA y, en casos extremos puede señalarse como una persona CRUEL, entendiéndose el lucro como un abuso que va contra la moral.

martaobeso@esferanoticias.com