Marta Obeso / @MartaObeso

Las Malas Palabras de esta semana tienen que ver con la EMPATÍA, ese nivel de compresión que puede alcanzar un mortal al tratar de entender los sentimientos de un semejante, aunque la realidad que se viva sea totalmente distinta y ajena a la que atraviesa quien pide ayuda…

Que es justamente lo que le faltó a Beatriz Gutiérrez Müller, quien el pasado 1 de julio, a través de su cuenta de Twitter respondió a @JD_GuerraMunoz: “No soy médico, a lo mejor usted sí. Ande, ayúdelos”, luego de que José David Guerra Muñoz le preguntará a la esposa del Presidente de México: “¿Cuándo atenderá personalmente a los padres de niños con cáncer? Gracias por su amable respuesta.”

La respuesta de Beatriz Gutiérrez Müller, dista de ser la que se espera de alguien que se ostenta como doctora en Teoría Literaria, que no es otra cosa que saber ejercer el arte de la expresión escrita o hablada.

Justo el día que el Gobierno de la Cuarta Transformación pretendía celebrar dos años de haber logrado el triunfo electoral, es la misma esposa de Andrés Manuel López Obrador, quien con una frase de 38 caracteres se roba los reflectores y atrae la atención de cientos de ciudadanos susceptibles a la indiferencia y desprecio que el mismo Jefe del Ejecutivo ha propiciado contra un sector de nuestra sociedad que se mantiene crítico y vigilante de una transformación que parece más de lo mismo.

La falta de intención de Beatriz Gutiérrez Müller por tratar de comprender los sentimientos que agobian a los padres de familia que tienen niños con cáncer, se ha percibido como una falta de respeto, siendo el respeto la base de esa moral con la que Andrés Manuel López Obrador pretende solucionar todos los males que aquejan a los mexicanos.

Peor aún, en vez de responder con una invitación a tratar la problemática que afecta a los padres con niños enfermos de cáncer -que hubiera sido lo más sensato- Doña Beatriz publicó: “Están muy inquisidores los adversarios de mi esposo, ¡por algo será! Si mi expresión: No soy médico…Ofendió a alguien, ofrezco disculpas. En cuanto a mí, sólo expresarles que soy profundamente humana y deseo el bien a todos, ahora y siempre”. Respuesta que la convirtió en una mujer antipática, al connotar un carácter, nada amable.

Sin embrago la calidad humana de Gutiérrez Müller se demuestra por sí sola: con su falta de tacto y por la aspereza de sus respuestas. Lo que se le olvida a Doña Beatriz es que no se necesita ser médico para ayudar a alguien que padece de los estragos de un sistema de salud ineficiente. La empatía sólo exige saber escuchar a los demás y entender sus problemas y emociones.

Muchos de nosotros fuimos empáticos cuando Beatriz Gutiérrez Müller exigió una disculpa pública al youtuber ‘Chumel’ Torres, quien de manera despectiva se ha referido, en varias ocasiones, al pequeño Jesús Ernesto.

#ConLosNiñosNo es el hashtag que nos une como mexicanos, pero el carecer de la capacidad de entender a quienes no piensan igual a quienes idolatran a AMLO, habla de la ausencia del interés de pregonar con el ejemplo, de tratar a los demás como se pretende que se trate a un hijo o a nuestra pareja.

Ser empáticos, no solamente exige de la capacidad verbal para emitir un mensaje solidario; requiere de acciones concretas que permitan dar la misma importancia a los problemas que padecen quienes son señalados como los adversarios del esposo de Beatriz Gutiérrez Müller.

En tiempos de coronavirus, nuestras autoridades y sus esposas debieran ser más tolerantes con lo que dicen o piensan quienes tienen otras prioridades.

Mientras que para la pareja presidencial celebrar 2 años del triunfo electoral resulta prioritario, hay quienes piensan que es superiormente necesario resolver el suministro de medicamentos para los niños con cáncer, antes de cualquier festejo.

¿Usted qué opina?

martaobeso@esferanoticias.com