YO CAMPESINO

Mural Diego Rivera

Luis Mena Pantoja

Pintado en 1947 y actualmente catalogado como Patrimonio Artístico Nacional, el mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central es una de las obras más reconocidas de Diego Rivera. Este mural de 65.46 metros cuadrados sintetiza la historia de México, desde el siglo XVI hasta la primera mitad del siglo XIX.

Luego de una cuidadosa reubicación desde el Hotel del Prado, al resultar este inmueble dañado estructuralmente a causa del sismo del 19 de septiembre de 1985, el Museo Mural Diego Rivera resguarda esta emblemática pieza desde el 14 de diciembre de 1986, después de ser desmontado y trasladado en una sola pieza.

Durante el conversatorio “El legado de Diego Rivera en el siglo XXI” se presentaron los resultados de una profunda investigación histórica, artística, técnica y analítica de este mural, iniciada en 2016 con trabajo conjunto de especialistas del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura y de la Universidad Nacional Autónoma de México.

“Es la prueba fehaciente de que sí se pueden lograr grandes resultados que permitan a los profesionales de la restauración hacer bien su trabajo y, sobre todo, cuidar del patrimonio”, aseguró la subdirectora general de Patrimonio Artístico Inmueble del INBAL, Dolores Martínez Orralde.

Por su parte, el director del Centro Nacional Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (CENCROPAM), Ernesto Martínez Bermúdez, explicó que la obra Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central se creó especialmente para el Hotel del Prado, y su primera posición fue en el restaurante, pero al detectarse que podría sufrir daños por la inestabilidad y por el humo de la comida, se trasladó al vestíbulo.

La investigadora en Historia del Muralismo en México, Arte Monumental, Patrimonio y Restauración en el Arte Mural del siglo XX, Mercedes Sierra Kehoe, y el jefe de Departamento de Física Experimental del Instituto de Física, José Luis Rubalcaba Sil, presentaron los resultados del Análisis no destructivo para el estudio In situ del arte, la arqueología y la historia. Análisis de la técnica al fresco: Diego Rivera 1923-1947.

A través de este proyecto de investigación, iniciado en 2016, se revisaron los materiales empleados en el fresco y los cambios estructurales que ha experimentado a lo largo de su existencia. Los estudios desarrollados con base en nuevas tecnologías revelaron el buen estado de conservación del mural, el cual mantiene estabilidad tanto en su capa pictórica como en la reintegración cromática realizada en anteriores intervenciones.

“Es el momento donde se unen las investigaciones en ciencias y humanidades lo que nos dio la confianza para realizar este trabajo”, comentó Sierra Kehoe, quien detalló que la investigación partió de la imagenología y dos metodologías de trabajo distintas, una la histórica, que analizó la imagen y su momento histórico, además se indagó en cómo Rivera trabajaba, de acuerdo con lo que se tenía registro.

Entre los hallazgos, se determinó que la obra solo tiene 10 colores, que son los mismos que dan los puntos de atención al mural. “Saber cuáles son los elementos de los pigmentos permiten saber qué puede pasar con ellos en el futuro” y “con todo esto se puede entender cómo se trabajó este mural, cómo trabajaba Rivera y, tal vez, todos los muralistas de la época y así conocer más para una mejor conservación”, afirmó Rubalcaba Sil.

 

Salir de la versión móvil