Gustavo Cortés Campa

A bordo del tren de alta velocidad, de Pekín a Kaifeng, recorremos alrededor de 900 kilómetros en tres horas, a razón de 300 kilómetros por hora.

En todo el trayecto no vemos ni medio metro cuadrado de terreno agreste. Se pierde la cuenta del número de ciudades rurales con únicamente edificios de entre 20 y 30 pisos en promedio, muchas aún en proceso de construcción, y entre cada una, cultivos diversos y edificaciones agroindustriales.

Aquellas imágenes típicas del medio rural chino, con bueyes tirando del arado y viviendas paupérrimas, ya no llegaron a conocerlas los ciudadanos nacidos después de la muerte de Mao Tse Tung, en 1976.

La ciudad de Kaifeng ha sido capital de China en cuatro periodos históricos diferentes y sede de siete dinastías. A la salida de la estación de trenes, hay una bella plaza con arreglos florales (básicamente de crisantemos, morados y amarillos) que conmemoran los 70 años del triunfo de la revolución de Mao Tse Tung, en 1949.

Fue a partir de esa fecha cuando se puso mucha atención para contener las inundaciones, que provocaron la sucesiva desaparición de seis ciudades, y por eso hay seis capas geológicas con los vestigios de esas urbes.

El apogeo de Kaifeng se dio en la época de la Dinastía Sung, cuando China imperial alcanzó el máximo esplendor y llegó a tener un millón y medio de habitantes, y en estas fechas la población llega a un millón, pero la provincia de Hunan tiene 100 millones en total y la más poblada de China.

PRIMER PERIÓDICO DEL MUNDO

El periodismo en Kaifeng vaya si tiene tradición. El primer periódico, escrito a mano, vio la luz en esta ciudad, hace cosa del año 200 antes de Cristo. Esto le convierte, de lejos, en el primer periódico, como tal, de la humanidad entera, y difundía la política del Palacio Imperial.

Ya en la Dinastía Sung, con la aparición de la imprenta comenzó la impresión con los tipos móviles y se anuncian en forma masiva las iniciativas de la Corte Imperial para conocimientos de los súbditos.

El Gran Diario de Kaifeng fue fundado en 1948, poco antes del triunfo del ejército de Mao, en un edificio semi-derruido por la guerra. De 1961 a 1965 vivió “momentos difíciles” con la Revolución Cultural. En años posteriores tuvo otros momentos de suspensión de actividades, y desde mediados de la década de los 80 del siglo pasado se edita en forma regular, con edificio nuevo, equipos modernos, canal de televisión y edición digital.