YO CAMPESINO

Palabras Más / ¡Cielos grises!

 

Claro que la imaginación siempre

puede abrir cualquier puerta,

girar la llave y dejar paso al terror

Truman Capote

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Por lo menos en tres ocasiones, la jefa de Gobierno, Clara Brugada, ha hecho un llamado a los medios de comunicación para que pongan atención a lo que publican. Las cosas no marchan nada bien en la capital del país y, con el Mundial de Futbol en puerta, esos exhortos parecieron llamados a la censura, como si se pretendiera ocultar con narrativas los problemas que se viven y enfrentan todos los días en la urbe.

Ahí están los índices de violencia, la delincuencia, las ejecuciones e incluso la disputa por territorios; eso sí, pidió encarecidamente que “le bajen a la nota roja”. El tema es que, si los índices han disminuido y la percepción de seguridad ha aumentado, lo lógico sería que se publicaran menos notas rojas, que se nutren de hechos violentos y policiacos. Pero no han querido, o no han podido, resolver el caso del asesinato de sus colaboradores.

Luego está el tema de los contagios de sarampión. Cabe decir que la enfermedad prácticamente estaba erradicada; hoy se observan filas de personas que buscan vacunarse y protegerse. En conferencia de prensa, Brugada interrumpió a su secretaria de Salud, quien iba a detallar los contagios por alcaldía; después pidió que el manejo de la información fuera responsable para evitar estigmatizaciones. De nuevo, no parece gustarles la transparencia, y menos aún la crítica.

Ahora llevamos varios días en contingencia ambiental: de nuevo el cielo gris; otra vez las recomendaciones de no hacer ejercicio al aire libre; otra vez el doble no circula, que castiga a quienes no tienen alternativa para moverse; y el Metro, con sus problemas de años: retrasos, acoso, carteristas y obras que complican la experiencia de los usuarios cotidianos. ¡Vaya carta de presentación para el turismo!

Mientras el ciudadano común hace cuentas para decidir si puede o no sacar el coche, en el gobierno capitalino parece que nadie calcula el costo total de la improvisación en obras como la ciclovía que correrá —porque todavía no está concluida— por Calzada de Tlalpan hasta las inmediaciones del Estadio Azteca, una obra de infraestructura pensada para ese evento. Dicen quienes saben de urbanismo y ciclismo que es peligrosa, que tiene mala señalización y que se anticipan tragedias.

Y que quede claro: no se trata de estar en contra de la movilidad sustentable; al contrario, es urgente, pero debe ser de calidad y con seguridad. Imponer infraestructura sin considerar flujos reales, alternativas paralelas y una adecuada sincronización de semáforos termina por asfixiar la circulación. El resultado es más tiempo en el tráfico, más motores encendidos, más emisiones y más enojo social. Una política ambiental que termina contaminando más, mientras se construye el segundo piso sobre la Línea 2 del Metro.

Faltan tres meses para que inicie el Mundial. El gobierno ha gastado millones en un programa llamado “México está de moda” para atraer turismo, y las cámaras de comercio, los turoperadores y las industrias de productos y servicios se muestran optimistas. Pero la ciudad enfrenta una triple presión: aire contaminado, movilidad colapsada y alertas sanitarias; síntomas de una planeación fragmentada.

El Mundial será un escaparate internacional, un trampolín político que quiere Brugada para competir rumbo al 2030, pero también es un examen sin maquillaje y de altura. No se puede aspirar a ser vitrina del mundo cuando la casa está desordenada como su gobernante… pero mejor ahí la dejamos.

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Hasta la próxima.

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