Vivimos en una sociedad extremadamente

dependiente de la ciencia y la tecnología,

en que casi nadie tiene unas mínimas

nociones sobre ciencia y tecnología.

Carl Sagan

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Estimado lector, gracias. Estamos en la antesala de llegar a los 200 mil muertos por la pandemia del Covid-19 y lejos quedó el discurso de López-Gatell del escenario catastrófico que sería llegar a 60 mil fallecidos, contra la realidad no hay discurso que valga, ante la evidencia se desarticula la mentira por más que se insista instaurar con la fuerza de la repetición y no se trata de que los López se manchen el plumaje, ya lo traían manchado y la emergencia sanitaria terminó por desnudarlos por completo.

En este espacio he insistido varis veces en que los mensajes que se emiten por parte de los gobiernos son importantísimos y deben ser cuidados con lupa, más cuando se trata de un personaje que polariza como Andrés Manuel López Obrador porque mucha gente tomará decisiones a partir de lo que su líder dice. En ese sentido, el Pejelagarto fue irresponsable, llamó a la gente a salir, a comer en las fondas, a abrazarse y ya cuando se agudizó la pandemia nos repitió una y otra vez que estaba domada.

Luego nos dijeron que México era un ejemplo para el mundo en la forma en que había enfrentado esta terrible calamidad, se nos dijo que el figurín de López-Gatell era el científico que el país necesitaba y pronto muy pronto despacharía en la Organización Mundial de la Salud (OMS). Pero vinieron las críticas de los expertos, de los que sí son científicos y los llamados de atención de organismos internacionales, y obviamente las descalificaciones del presidente, ya sabemos, son los malditos conservadores que quieren descarrilar su gobierno.

Mientras que la OMS hacia los llamados para que se usara el cubrebocas, aquí se solapó el uso del “detente enemigo” que se puede leer en una estampa, se nos dijo que “la fuerza del presidente era moral y no de contagio”, de nuevo les ganó la política al rigor científico que debió tener Hugo López-Gatell, nos recetó que la mascarilla “sirve para lo que sirve y no sirve para lo que no sirve”, un discurso que raya en la esquizofrenia.

Al zar antiCovid-19 lo vimos vacacionar por las playas de Oaxaca y la justificación es que trabaja mucho y merecía su descanso, mientras los contagios iban al alza y los muertos por montón. La última perla que nos regala fue su paseo por la Condesa mientras según la información todavía tiene carga viral. Eso sí este desvergonzado de la Cuarta en lugar de explicar lo sucedido, arremetió contra los medios de comunicación.

Luego de un año al frente del combate a la pandemia, parece que no ha aprendido que particularmente López Obrador y López-Gatell son ejemplo para muchos y por eso son importantes los mensajes que se mandan. Insisto son más de 200 mil muertos, según sus cifras, aunque pueden ser ya 500 mil. Nada justifica la actitud de perdonavidas y padrotón que destila el pobre científico de la 4T… pero mejor ahí la dejamos.

Entre Palabras

El caso de la orden de aprehensión contra el priista Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, las sospechas por transacciones de fuertes sumas de dinero de la senadora Sylvana Beltrones hija de Manlio Fabio Beltrones abona al sinónimo de corrupción que representa la marca PRI. ¿Moralmente derrotados?

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Hasta la próxima.