El hombre tiene una nostalgia de la creación,

no se conforma con vivir

sino que también necesita crear.

Juan José Arreola

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Estimado lector, gracias. Hay furia en Palacio Nacional porque nada parece salirle bien al presidente Andrés Manuel López Obrador, lo de la consulta se anticipaba un fracaso y ahora es factor para pegarle una y otra vez al INE, a eso que el Pejelagarto le tiene un profundo y añejo rencor. En la opinión pública que no es aplaudidora, las críticas se centran en el dispendio de recursos y que no se juzgara a los expresidentes, aunque como ya es costumbre la maquinaria se echó a andar para negarlo, culpar al corrupto pasado y a los conservadores.

En ese contexto estamos y dos nuevos frentes de choque se le abren al presidente. Por un lado, los gaseros que se revelan ante la imposición de topes a los precios del gas doméstico. Por el otro, se da a conocer que la administración que se dice diferente y con superioridad moral, prácticamente terminó con las licitaciones y adjudica 55 mil 691, es decir 80% de los contratos federales de manera directa a quien ellos creen que son honestos sin ningún método.

Ya no se le puede creer al hijo de Macuspana de que las cosas estarán mejor, los indicadores y expertos dicen lo contrario, ni se terminó la corrupción que solo cambió de colores y de camiseta, ni habrá castigo para quienes quebrantaron al erario público y fueron señalados como “la mafia del poder” que es protegida desde el despacho más importante de Palacio Nacional.

No hay evidencia de que exista una verdadera lucha contra la corrupción, no hay resultados fehacientes. Cuando algún funcionario es sorprendido en actos sospechosos se cae en el chantaje y se dicen atacados, pero no hay claridad como en el caso de los hermanos del presidente, menos de Bartlett y de su hijo, ni Irma Eréndira Sandoval entregó algún pez gordo, de los de antes, ni de los de ahora.

No hay pruebas de la disminución del robo en combustible, así arrancó el sexenio y un gran desabasto, filas y filas para llenar el tanque de gasolina, se implementó en la mañanera el “Quién es quién en los combustibles” como si eso aliviara la escalada de precios y después la terrible explosión en Tlahuelilpan, Hidalgo que dejó 137 muertos.

Al mismo tiempo, se gestó el desabasto de medicamentos porque las empresas y sus contratos eran leoninos, e insisto, nadie en su sano juicio puede oponerse al combate de la corrupción, pero las malas decisiones que provocaron la escasez han generado la muerte de mil 600 menores y desde la 4T han desestimado el grave problema.

Así que aparentemente viene un nuevo encontronazo, ahora con los gaseros, donde se podrían ver afectadas más de 27 millones 760 mil viviendas por dicho problema, estas líneas no son una defensa a esos empresarios que han llenado sus bolsillos, que se regule el precio, pero que no venga la escasez ese es trabajo del Ejecutivo… aunque mejor ahí la dejamos.

Entre Palabras

¿Protección al diputado abusador?

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Hasta la próxima.