La política es el sucio juego de

la discriminación entre amigos y enemigos

Jacques Derrida

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Estimado lector, muchas gracias. La pandemia va y los que pueden quedarse en casa en la fase tres lo estamos haciendo, a pesar de que el flujo de gente ha bajado en las calles de todo el país, la inseguridad no baja, ese mal se agudiza, por eso le preguntaba ayer al presidente López Obrador, ¿Si era tiempo para confrontarse con los periodistas? ¿Son tan importantes que se anteponen a dar soluciones al problema del narcotráfico, ejecuciones o la violencia de género? Insisto… ¿Vale la pena perder el tiempo o se trata de desviar la atención?

En ese contexto se aprueba la Ley de Amnistía de manera urgente y eso es lo preocupante. Es un mandato más del tabasqueño para un poder Legislativo arrodillado ante el Ejecutivo. El objetivo es reducir gastos en el rubro de los penales, una decisión polémica a todas luces y que fue rechazada por la incipiente oposición que no le queda más que la denuncia pública. Esto permitirá obtener la libertad anticipada a quienes cumplan con tres condiciones: que hayan cometido apenas su primer delito; que no se haya cometido la privación de vida ni secuestro; y que no se hayan utilizado armas de fuego.

Habrá quien se beneficie justamente y lo merezca, pero… ¿Por qué al vapor?

Y aunque no le gusten los datos al presidente o tenga otros diferentes, el mes pasado se convirtió en el más violento de los 16 meses de la 4T, como si fuera el sexenio calderonista se registraron 3 mil 078 víctimas de homicidios dolosos y feminicidios, de acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Recuerdo cuando los muertos se le endilgaban a Felipe Calderón, por haber desatado la fatídica “guerra contra el narco” que convirtió al país en un camposanto. Luego fueron los muertos de Peña Nieto, porque su estrategia fue mediática para desviar la atención, pero el problema seguía latente. Ya en tiempos de la 4T, le corresponde el turno a López Obrador, simplemente porque es el jefe del Ejecutivo y es responsable, además se aventuró a dar una fecha para ver los resultados y no ha sucedido nada.

Dándole el beneficio de la duda al presidente con sus programas de desarrollo social que busca rescatar a los jóvenes de las garras del crimen, son a largo plazo, pero mientras el número de víctimas deja ver un claro repunte respecto a meses pasados, pues desde agosto de 2019 no se registraban más de 3 mil homicidios dolosos en un mes.

Los grupos del crimen organizado siguen ganando terreno y eso lo estamos perdiendo de vista porque ahora todo se centra sobre la pandemia del COVID-19 que puede rebasar la capacidad del gobierno que encabeza López Obrador. La inseguridad ha rebasado la capacidad del Estado desde tiempos de Calderón, seguimos atrapados en una espiral y ahí están los hechos y nos dice que los abrazos no han sido eficientes.

Entre Palabras

Muy bien por López-Gatell, no atiende el teléfono cuando lo buscan los gobernadores, pero si se da el tiempo y la frivolidad para atender a las revistas del corazón. ¿Propaganda?

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Gracias y hasta la próxima.