Lo propio del saber no es ni ver ni demostrar,

sino interpretar.

Michel Foucault

 Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Estimado lector, gracias. Desde la campaña política del 2006, López Obrador dijo que el entonces Instituto Federal Electoral jugaba a favor de Vicente Fox y su candidato Felipe Calderón. Cuando los resultados no lo favorecieron, inmediatamente se dio a la tarea de debilitar a la institución con un supuesto fraude electoral del que se presentaron pocas y pobres pruebas, eso sí, los panistas y priistas, apegado a la normativa vigente -aunque no nos guste-, no permitieron un recuento total y con ello se puso bajo sospecha el fatídico “calderonato”, además de la campaña negra en contra del tabasqueño.

En cada plaza pública López cuestionaba al “espurio” y al IFE, destruyó la credibilidad de un instituto que había salido muy caro, pero era ejemplar, incluso a los ojos del mundo que venían a observar su funcionamiento para aplicarlo en sus países. También es cierto que algunos consejeros eran ligados con políticos y se les acusaba de títeres. Ya para la elección del 2012, el problema no estuvo en las urnas sino en la compra descarada de los votos por parte del “Nuevo PRI”, de nueva cuenta López Obrador perdió la elección y cuestionó al árbitro.

En la última campaña presidencial, López Obrador se convirtió en una verdadera aplanadora y el Instituto Nacional Electoral avaló el triunfo, fue contundente, solo incidentes menores. Los contrincantes del hijo de Macuspana, de inmediato reconocieron el triunfo sin regatearle nada y al mismo tiempo regresó la credibilidad del INE.

Pero tal parece que, para varios en Morena, la intención es apoderase de ese instituto para intentar incidir en lo que no puedan ganar en las urnas, así como cuando las elecciones eran organizadas por Manuel Bartlett Díaz desde la Segob, Miguel de la Madrid como presidente y Carlos Salinas como candidato. Entre esos personajes se encuentra el propagandista y de la 4T, John Ackerman, quien participa en la elección de los nuevos consejeros.

Tuvo que ser de nueva cuenta el diputado más viejo, el de colmillo largo y retorcido, Porfirio Muñoz Ledo, el que les levante la voz para situar a sus compañeros que le hicieron segunda a Ackerman, para intentan reponer el proceso de elección de ternas de donde saldrán cuatro nuevos consejeros del INE, todo porque privó el sentido común y no le permitieron a Ackerman imponer a un candidato a modo. Pero estos son los incorruptibles y superiores morales.

Así, Muñoz Ledo, fiel a su historia política, les endureció el tono del discurso al grupo inconforme en la bancada de Morena y del PT: “Los compañeros que están haciendo ruido para descalificar el proceso, y en el fondo quieren influir en favor de un partido, como si fuéramos partido de pensamiento y línea única, están contra los progresos democráticos”.

Los que tienen dos dedos de frente saben que hay que fortalecer al INE, quizás buscar una reducción en su presupuesto o en el de los partidos, pero no con fines de sujetarlo, sino de economizar. Como tendrá razón Porfirio que, hasta Mario Delgado, uno de los más dóciles con López Obrador aceptó las ternas.

Aunque ya contesto el propagandista de la 4T, John Ackerman, y criticó a Muñoz Ledo, al señalar que desconoce las irregularidades que sucedieron en la evaluación a los candidatos al Comité Técnico del INE. Un berrinche más de quien se encuentra bajo sospecha de corrupción junto con su esposa.

Esperemos que esto no trascienda y se respeten los procesos limpios, si por ellos fuera, quisieran controlarlo todo y lo van a seguir intentando, ahí está la tentación que viene desde Palacio nacional.

Entre Palabras

¿Con 40 mil muertos, seguimos siendo ejemplo para el mundo presidente? ¿Cuándo se va López-Gatell a dirigir la OMS? ¿Ya domamos la pandemia? ¿Es un éxito la estrategia?

Hasta el chairo más chairo tiene las respuestas.

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Hasta la próxima.