Ser hombre es ser libre.

El sentido de la historia es que nos

convirtamos realmente en hombres.

Karl Popper

Arturo Suarez Ramírez / @arturosuarez 

Los de la 4T hacen maromas para justificar que no se trata de una militarización del país, que solo es una reforma para que las Fuerzas Armadas permanezcan en las calles hasta el 2028 haciendo el papel de policía. Sí, ya sabemos que el presidente López Obrador cambió de parecer con ese tema e intrínsecamente acepta que su política de los “abrazos y no balazos” no ha funcionado, por ello la presencia castrense en las calles y de paso le da la razón a Felipe Calderón y a Peña Nieto en el combate realizado porque los números los colocan con mejores resultados.

Aquí se lo he dicho, López Obrador cada día se ve más débil como presidente y se está radicalizando más, ante los pocos resultados de su gobierno se han creado una narrativa que ya raya  en la facticia que secundan sus incondicionales, si del 2000 al 2006 vivimos en “foxilandia”, ya estamos embarcados en “pejelandia”, dos lugares donde todo va bien con casas de caramelo y nubes de algodón, en ambos casos negando la realidad que consume a la ciudadanía en lo cotidiano, crisis económica con un pírrico crecimiento de 1.9%, inflación que en la primera quincena de septiembre alcanzó el 8.76% y que según expertos puede llegar al 9% y un baño de sangre que se ve imparable porque se acumulan 134 mil 656 homicidios.

En la mañanera del pasado jueves, el periodista Jorge Ramos volvió a encarar a López Obrador, de inmediato se soltaron las hordas rabiosas intentando desacreditar al comunicador, pero más allá de sus formas, de la credibilidad que pueda tener y de la calificación que siempre otorgan las audiencias, desnudó al Pejelagarto. Pero, a regañadientes aceptó que ya es el sexenio más violento, el de más feminicidios, el de más asesinatos dolosos, y si ha tenido un freno o una disminución es de menos del 2%, cifra que no es para presumir, ni para agradecer, así se trató a Calderón con el inicio de su guerra contra el narco y luego a Peña Nieto. ¿Por qué tendría que ser diferente con López Obrador si ha resultado igual de incapaz?

La militarización del país va, aunque se le metió el freno en el Senado de la República y regresó para que se discuta en comisiones, el presidente quiere sus reformas para terminar su sexenio, lo van a intentar de nueva cuenta y con más ahínco porque dos personajes le fallaron al inquilino de Palacio. Por un lado, Adán Augusto López que cabildeó con Alejandro Moreno al que de paso le pusieron el cascabel y el mismo día de la votación desde el hotel Emporio donde sostuvo reuniones. Por el otro lado, Ricardo Monreal que se quedó a ocho votos de lo que sería la reconquista del corazón presidencial. Las dos corcholatas se quedaron cortas con el mandato de su patrón.

Pero el presidente no va a quitar el dedo del renglón, en lo que mejor sabe hacer ya busca generar antipatía sobre los que no le van a pasar su capricho, son calificados de traidores y así nos vamos a ir en las próximas semanas mientras se prepara la trampa de una posible consulta ciudadana para que la gente se pronuncie sobre temas que le incumben únicamente al Congreso de la Unión, al otro poder que claramente sus legisladores están sometidos y otros por sus colas largas de corrupción que prefieren premio al castigo que puede llegar a ser el juicio de desafuero o las carpetas de investigación.

La reforma para que las Fuerzas Armadas se queden hasta el 2028 en las calles haciéndola de policías es importante porque algo más retorcido planea, pero también porque va a buscar apropiarse del Instituto Nacional Electoral y con ello tener sujeto al árbitro para la contienda del 2024 y darle una “ayudadota” a cualquiera que sea su corcholata. En el tema de seguridad ya fracasaron igual que los anteriores. Así se aplica la democracia y el humanismo del que grita “no me vengan con el cuento de que la Ley es la Ley…” Pero mejor ahí la dejamos.

Entre Palabras

En la calle Plaza de la República de la Ciudad de México exponen los vagones del Metro y Claudia se pasea para inaugurar, tomarse la foto y hacer campaña. ¿Ya se le olvido Florencia Serranía? ¿Y los 27 muertos por la tragedia de la Línea 12?

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Hasta la próxima.