No hay otra nobleza que la de la virtud,

el saber, el patriotismo y la caridad.

José María Morelos y Pavón

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Estimado lector, gracias. Dice el presidente Andrés Manuel López Obrador que vivimos en un Estado de plenas libertades, sobre todo él exalta la de expresión y asegura que su monólogo matutino es prueba irrefutable de ello, sin embargo, desde la oficina de Comunicación Social no bajan la guardia y su vocero Jesús Ramírez Cuevas insiste en doblar a comunicadores y medios, por la buena o por la mala para bajarle a las críticas esas que no le gustan al caudillo tabasqueño.

Me cuentan de buena fuente que Cesar Yáñez, incondicional del Pejelagarto por más de 20 años, amigo personal y que le manejó la prensa con buenos resultados, les ha insistido en no pelearse con los medios de comunicación que a la postre se las van a cobrar. Yáñez que está en la banca por su suntuosa boda celebrada en Puebla en 2018 podría desactivarle varios frentes que están abiertos y de manera gratuita, si no le gusta la venganza a López, lo que realiza se le parece mucho.

En noviembre del 2019, López Obrador fue cuestionado por Silvia Chocarro, defensora de periodistas y de la libertad de expresión, le dijo que, si se comprometía o no a utilizar un lenguaje que en ningún caso pudiera estigmatizar el ejercicio periodístico, claro que el inquilino de Palacio Nacional lo capoteó bien con un «nunca he utilizado un lenguaje que estigmatice a los periodistas, yo quiero estigmatizar a la corrupción, no a los periodistas», pero las evidencias están a la vista.

A pesar de que México sigue siendo uno de los países más peligrosos para ejercer este oficio, todos los días desde la presidencia hay declaraciones que se pueden considerar que abonan a esa violencia, por lo menos verbal. Obrador ya fue denunciado por estigmatizar a periodistas ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, claro que este niega las acusaciones, son los humanistas que se le fueron encima a Articulo 19, una organización que ha sido importante en la denuncia de periodistas que han perdido la vida o han sufrido violencia.

Al macuspano lo han encarado periodistas como Ricardo Rocha, Denise Dresser, Julio Hernández López, Jorge Ramos, Pedro Ferriz, Héctor Valdez, María Cristina de la Cruz, Daniel Blancas, cada que un verdadero reportero cuestiona al presidente lo hace sudar, lo mete en problemas y el vocerito alista a sus hordas para atacar al que se atreva a lanzar un cuestionamiento incomodo contra el superior. Para eso se creó aquello de “Quién es quién en las mentiras” que ha resultado una caricatura en un programa de variedad, con una “analista” francamente mediocre.

Pero mientras se pregona que hay libertad de expresión, que no se amordaza a nadie, el gobierno de López incumple en generar seguridad para todos los mexicanos, obviamente incluidos quienes nos dedicamos al periodismo, así han asesinado desde el inicio del sexenio de López Obrador, a 22 periodistas y trabajadores de los medios, las autoridades no han resuelto un solo crimen.

El periodista Daniel Blancas de La Crónica, fue vinculado a proceso por una gresca en Palacio Nacional con los títeres de Ramírez Cuevas, no se trata de minimizar el caso, pero sí de ponerlo en su justa dimensión, son muy eficientes en este caso y en los otros, silencio por parte de la oficina de comunicación de la presidencia.

Entre palabras

Un Grito de Independencia con una plaza vacía y se va a quedar más solo el presidente.

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Hasta la próxima.