El hablante debe elegir una expresión comprensible,

 para que el hablante y el oyente puedan entenderse entre sí.

Jürgen Habermas

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Estimado lector gracias. El presidente López Obrador sigue con su discurso de división y odio cuando debería comportarse como un mandatario para todos los mexicanos, no solo para su mercado de 30 millones que le dieron el triunfo en el 2018 y que cada día disminuye, su laxa política de “estás conmigo o en mi contra” es absurda en plena emergencia sanitaria, pero no es el único problema grave del país sobre el que hay que decidir, ahí está la pérdida de empleos, la violencia que no baja y la crisis económica que ya llegó.

¿Por qué perder el tiempo todas las mañanas en una retorica que resulta en vértigos argumentativos? ¿Para qué seguir culpando al pasado y ver fantasmas todos los días si eres el presidente? ¿De verdad los periodistas y comunicadores le son tan incómodos?

Entiendo que la narrativa es muy importante para construir la percepción ciudadana de un gobierno y orientar a la opinión pública. Pero el grupo de “expertos” en comunicación y el presidente han equivocado la estrategia, al aumentar lo negativo como la confrontación con los fifís, neoliberales, conservadores, empresarios, la prensa vendida y otras florituras que nos receta todos los días. Mientras relegan los logros de la 4T -que alguno tendrá- a un segundo nivel aumentando el odio.

También entiendo que cuando un político se expone a un público de periodistas que lo cuestionan este debe tener una serie de salidas laterales para quedar bien parado. Pero estos lo han llevado al absurdo, han construido un circo mediático que incluye personajes caricaturescos insertados entre los periodistas, estos brincan con preguntas a modo para desviar la atención, pero de periodismo absolutamente nada.

¿Ese es el “periodismo” que le gusta a López y la 4T? ¿El qué le conviene?

Y cuando un cuestionamiento le molesta al monarca inmediatamente viene el golpe bajo, a culpar a los que no le son afines, no mide igual a personas que a empresas de comunicación, a todos nos llama “chayoteros”, azuzando a sus huestes en redes sociales para el linchamiento. Y es cierto que existieron, existen y existirán ese tipo de “periodistas” del que él también se sirve y su vocero los patrocina, basta echar un vistazo a la primera fila de la mañanera.

Gracias al periodismo mexicano nos enteramos de los abusos como los de 1968 y 1971 -aunque fueran los menos que denunciaron-, de las terribles matanzas de Acteal y Aguas Blancas. Se han documentado los saqueos a las empresas del Estado, gracias a la suspicacia de periodistas no se insertó en el imaginario colectivo la versión del asesinato solitario de Luis Donaldo Colosio.  

También se contaron las historias de las toallagate de Vicente Fox, la guerra sin sentido, los miles de muertos de Felipe Calderón y los contratos millonarios a la familia de Mouriño. Las excentricidades y corrupción obscena de Peña Nieto, las casas y la estafa maestra.

Pero también presidente, gracias al periodismo se documentó a su ex secretario de finanzas jugando en las Vegas, o sacar los contratos del segundo piso en la Ciudad de México, pudimos ver a Bejarano metiéndose los fajos de billetes en las bolsas, también eso nos lo ha dado el periodismo de este país, y esos son solo un ejemplo de una larga lista.

Y no señor presidente, no tiene autoridad moral para medir a todos de la misma forma, eso suena a venganza, entiendo que en la política hay empresas afines al régimen, pero en lo particular todos los periodistas tenemos nombre y apellido.

Si espera aplausos no los va a encontrar con los verdaderos periodistas, para eso tiene a sus porristas. Y como dice usted la opinión pública no es tonta. Pero regresemos al principio… ¿No hay asuntos más importantes de que ocuparse?

Entre palabras

La presión sobre Genaro García Luna, sigue creciendo y pronto podría llegar a un acuerdo para dar información, algunos deberían estar muy preocupados.

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Muchas gracias y hasta la próxima.