El silencio se hizo un poco más grave, 

como si se hubiera liberado de los murmullos 

que le habían estado mordiendo los bordes. 

Juan Carlos Onetti 

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez 

Estimado lector, gracias. Existen muchas voces críticas de la política asistencialista y de los programas sociales implementados por Andrés Manuel López Obrador. El asunto no es nuevo, así lo dejó ver desde que fue Jefe de Gobierno de la Ciudad de México y desde ahí catapultó su primera candidatura presidencial. Ahora estos programas se han convertido en Ley, pero las críticas se ciernen sobre la forma de entregarlos, la generación grupos clientelares y obtener recursos multimillonarios para soportarlos. 

En esencia, nadie puede oponerse al dicho del presidente “por el bien de todos, primero los pobres”, pues los gobiernos, incluyendo a este han sido verdaderas fábricas de pobres, no es lo mismo la pobreza en las ciudades que la del campo. Pues con todo y los programas sociales, para finalizar el 2020 habrá 12 millones más de pobres en el país debido a la crisis sanitaria y la económica. Lo bueno es que todo está controlado, eso dice el “Pejelagarto”. 

Hace unos días, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, presentó el estudio “Consideraciones para el Proceso Presupuestario (CPP) 2021”, en el cual reportó que los programas sociales que dan recursos a través de transferencias han servido para atenuar la caída de ingreso de la población y han tenido un desempeño insuficiente. 

Para este año los 149 programas sociales del gobierno federal contaron con un presupuesto de mil 063 millones 219.6 mil pesos y en 2019, los programas y acciones sociales alcanzaron un desempeño promedio de 66 por ciento, es decir fue insuficiente. 

También el Índice de Desempeño de los Programas Públicos Federales 2020, elaborado por la organización civil Gestión Social y Cooperación, no les da buenas calificaciones, de los 116 programas sociales que se identificaron, 40% tienen un nivel de desempeño escaso. Se consideran así porque presentan condiciones de bajo nivel de cobertura de su población potencialmente beneficiaria, así como valores bajos de calidad en su diseño y/o avances mediocres en su cumplimiento de metas. 

A pesar de que el gobierno federal pregona que se les ha ayudado a los pequeños empresarios y adultos mayores en la pandemia, a nuestra redacción llegan quejas de que no hay tarjetas para que se les pueda hacer el depósito, es el caso del señor Rafael de 70 años, quien realizó el trámite desde el mes de febrero, ha cumplido con los requisitos, las visitas de las trabajadoras sociales y simplemente no le han otorgado el beneficio que ya es Ley. 

Otro caso el de Carlos, vendedor en la vía pública que ha realizado tres veces el trámite, la primera ocasión por teléfono, la segunda en la explanada de la delegación Cuauhtémoc y la tercera en el Deportivo 18 de marzo, sin tener ningún resultado, así se le han ido cuatro meses. 

En el programa PerspectivasMX que se transmite por redes sociales, entrevistamos hace un par de meses a Emiliano Álvarez, quien es delegado del bienestar y nos aseguraba que los tramites son sencillos y la respuesta prácticamente inmediata. Ahora sabemos porque de las calificaciones que tienen los programas de López y el aumento en las quejas de las personas que lo solicitan y se les niega. 

Lo que queda claro es el desorden que traen para otorgar los programas sociales. Y como dice López, tarde o temprano veremos la verdadera cara y si hay corrupción, por lo pronto no hay eficiencia. 

Entre Palabras 

¡Voto por voto! ¿Detengan el conteo? ¿Fraude? 

No es México, ni el hijo de Macuspana… en EU y Trump. 

Escríbeme tus comentarios al correo suartu@gmail.com y sígueme en la cuenta de Instagram en @arturosuarez_. 

Hasta la próxima.