Quizás hoy en día el objetivo

no es descubrir lo que somos,

sino rechazarlo.

Michel Foucault

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Estimado lector, gracias. Después de tres meses de que las cifras sobre el COVID-19 del doctor Hugo López-Gatell Ramírez, han sido puestas en duda noche tras noche y que la OMS recomendó a todos los países hacer pruebas, pruebas y pruebas, con un retraso de por lo menos cinco meses, la circunstancia obliga a que el gabinete de salud les deje el camino abierto a los gobernadores para que decidan y se ocupen de la pandemia.

Hay que recordar que las decisiones de López Obrador y de su gabinete de salud fueron cuestionadas no solamente por otros epidemiólogos, hay matemáticos de la UNAM, medios internacionales que les advirtieron que no iban por un buen camino. Obviamente eso cuestionamientos le disgustaron al tabasqueño porque no le gustan las comparaciones, pero terminó haciéndolas.

Si hoy se vuelve a comparar, no hay nada que celebrar, ni curva aplanada, ni domamos la pandemia. Tenemos una letalidad del coronavirus de las más altas que nos han dejado más de 15 mil defunciones y el anuncio de que llegaremos a más de 30 mil, ahí vamos en busca de los primeros lugares de muertos. ¿Hay algo que festejar? ¿Se hicieron bien las cosas? Las respuestas son obvias a esas preguntas básicas y las respuestas nos les gustan en Palacio Nacional.

Así desde el principio se dio un enfrentamiento entre el Gobierno Federal y los gobernadores. Primero con el de Baja California, Jaime Bonilla, por los insumos y la falta de pruebas, no se debe olvidar la aceptación de que los médicos estaban “cayendo como moscas”. Luego en Puebla con Miguel Barbosa, lo mismo que no les habían mandado más que unas cuantas cajas que no servían para enfrentar la pandemia.

Con el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, han sido constantes los encontronazos con los dos López, porque no le han dejado comprar, no le han permitido que las pruebas lleguen a su territorio, ha señalado a Gatell como el responsable.

En la Ciudad de México trascendió la discusión que tuvo la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum con López-Gatell, incluso le dijo que “dejara de engañar al presidente”, los resultados fueron tales que Sheinbaum -que por cierto es científica-, sabía que las cosas no iban bien, por eso decidió tener a sus propios especialistas, llevar sus cifras e implementar una nueva estrategia.

Se espera que en la Ciudad de México se apliquen 100 mil pruebas mensuales en julio con el fin de detectar lo más rápido posible nuevos contagios, rastrear a sus contactos y minimizar la transmisión del nuevo coronavirus. Así por lo menos Enrique Alfaro y Claudia Sheinbaum van por su cuenta, luego de cinco meses de obedecer a la federación y a López-Gatell.

Quizá con eso tenemos esperanza de una nueva normalidad real, con bases científicas y no de ocurrencias o decreto presidencial.

Entre palabras

En el caso del complot denominado BOA, que resultó un fiasco, una burla, la enseñanza podría ser que el peor complot se gesta desde casa.

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Hasta la próxima.