Somos como mariposas que vuelan

durante un día pensando que lo harán para siempre.

Carl Sagan

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Estimado lector, gracias. En este mismo espacio he insistido en que se puede ser un político popular y que conecte con la gente, que entienda los problemas, pero no necesariamente será un buen administrador público ahí está Andrés Manuel López Obrador. Para ser un buen gobernante se necesita talento, conocimiento y formación, es decir método, por simple deducción, eso reducirá la posibilidad de fracasar, aunque no es garantía.

Está demostrado que gobernar a una nación con un sistema político que se jacte de ser democrático no es tarea para un solo hombre, aunque nuestro país cuenta con una historia extensa de presidencialismo, mismo que ha regresado y más recalcitrante con la 4T y su caudillo, un gobierno de un solo hombre, ciego y sordo. Es indispensable para llevar a buen puerto una administración contar con los expertos, los que sí saben de los temas que el político desconoce, en este caso solo vale lo que diga López desde su intuición por decir lo menos.

La ciencia, la tecnología y la innovación son temas que desprecian los de la 4T, quizás por ignorancia, pero en estos puntos fundamentales para crecer, tampoco lo haremos, estamos estancados y con una gran desilusión por una parte de la comunidad científica.

En la campaña del 2018, cuando el “Pejelagarto” era candidato, se podía advertir que esos tópicos le costaban trabajo, los evitaba a toda costa. Lo único a lo que hacía referencia era en su página de internet, en el apartado de educación, ciencia, valores y cultura, que “planteamos un país que apuesta a crecer a través del conocimiento, la ciencia y la tecnología, con una clara brújula moral”.

Esa fue la tónica de la campaña, prometer sin decir cómo, nunca mencionó del impulso que podría darse a la ciencia y tecnología. En su documento donde habló de su “Proyecto de Nación” en el apartado de “Educación, Ciencia y Valores”, se detalló de la posibilidad de brindar autonomía a las instituciones de educación superior, pero nuevamente sin hacer mención específica de lo que ocurriría directamente con el sector.

Así López ganó la presidencia, incluso con el apoyo gran parte de la comunidad científica, al igual que con Vicente Fox se albergó una posibilidad de cambio, mayor inversión en investigación, mejores condiciones, pero está ya se diluyó.

El miércoles pasado, la Junta de Gobierno del Conacyt aprobó la reforma al controvertido Reglamento del Sistema Nacional de Investigadores, no escucharon todas las voces, con esto se genera inconformidad. Esto es parte de lo que un amigo biólogo y profesor piensa al respecto:

“Se hizo a espaldas de los investigadores escudados en el bien de la nación y el pueblo bueno. En el mensaje de la directora no hay ninguna ciencia, solo retórica, ideología y un falso nacionalismo. Ya estarán contentos los resentidos y mediocres que ven al sistema como una casta de privilegiados de méritos dudosos. ¿Qué hay vivales y abusos? Claro, el sistema no es perfecto. Pero fue un paliativo salarial que retuvo a muchos mexicanos en el país e instó a los que nos fuimos al extranjero a regresar a trabajar aquí”, aseguró el investigador.

Agregó “Ya de por si era difícil convencer a los jóvenes de seguir este camino. ¿Qué les vamos a decir ahora? ¿Qué se jodan en sus plazas por horas por el bien de la nación? ¿Qué la “ciencia neoliberal” que hacen es del diablo y que mejor se dediquen a la ciencia buena orientada por la ideología y demagogia de resentidos iconoclastas? ¿Lo peor de todo, por qué para pedir el voto no hablaron de nada de esto, que a muchos nos hubiera hecho reconsiderar apoyarlos, si ellos “no son iguales”?  Tiene razón el “mesías tropical” en esto último: no son iguales. Resultaron peores…”

Gobernar no debería ser por intuición, ahí está el desprecio al conocimiento, pero mejor ahí la dejamos.

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Hasta la próxima.