Mis emociones pierden su fuerza 

cuando me esfuerzo por interpretarlos, 

y mis palabras parecen muy inepto. 

Pierre Loti 

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez 

Estimado lector, espero que tenga un excelente periodo vacacional y hay que seguir cuidándonos a pesar de que avanza lentamente la vacunación, sobre todo porque ya advirtieron, curiosamente los que hace un año invitaban a salir, de que se puede presentar una nueva ola de contagios durante la Semana Santa, eso lo conoceremos pasando los respectivos 12 días de incubación del virus que ya arrebató la vida a más de 200 mil mexicanos, pero hay estimaciones que nos dicen que pueden ser alrededor de 500 mil. 

En ese lamentable contexto, de mucho dolor, de drama y crisis es que nos encontramos en la antesala de la elección que marcará el rumbo no solo de la 4T, sino del país entero en los próximos años. De entre las cosas que se están jugando es la posibilidad de que se le arrebaten curules a los morenos. Equilibrar un poco tanto poder y enderezar en lo que se pueda el rumbo que va en picada, frenar los berrinches presidenciales y posibles cambios a la Constitución porque no le gusta al inquilino del Palacio Nacional. 

Para que el proceso sea exitoso y quedemos conformes con los resultados como en el 2018, se debe de fortalecer al Instituto Nacional Electoral y no destruirlo desde el púlpito del Pejelagarto y su séquito que quieren el poder por el poder, hay que respetar las reglas con las que se va a jugar, obviamente se debe estar vigilantes y denunciar anomalías para que las castiguen las autoridades, pero ese es un trabajo que no le corresponde al Ejecutivo. 

El presidente se dice que no es rencoroso, “perdona, pero no olvida”, pero en la realidad el rencor y la venganza le salen por los poros, el duelo que trae el tabasqueño con el árbitro electoral se remonta al 2006, cuando al perder la turbulenta elección, se dijo víctima de fraude electoral que no se pudo documentar de manera contundente. En 2012 pedía que se repitieran los comicios por el rebase de campaña de los priistas y en 2018 el triunfo de Morena fue contundente y el árbitro le levantó la mano. 

Pero ahora los personeros de la presidencia se desgañitan pidiendo que se vaya el consejero presidente del INE Lorenzo Córdova, y no es un secreto que una de las tareas inacabados por fortuna de López, es la destrucción del Instituto, quisieran tener incondicionales como cuando las elecciones las organizaba la Secretaría de Gobernación y Manuel Bartlett en 1988, un año que marcó al PRI y a Bartlett como tramposos, sin transparencia y obedientes a Miguel De la Madrid. 

A estas alturas de la vida democrática de México, se deben fortalecer a las instituciones y sus reglas, darles el voto de confianza, credibilidad y ajustarse a los resultados, dejar los odios y rencores en el pasado, para ganar se debe hacerlo en las urnas y no con la presión de azuzar a la ciudadanía, descalificando, no han entendido que son gobierno y se dicen diferentes. 

El presidente ya tomó su decisión y está jugando para que su partido conserve la mayoría en el Congreso, gane gubernaturas y presidencias municipales, insisto, en esta elección se juega mucho más que los importantes cargos que están en disputa, hasta la autonomía del INE, pero el presidente no es un hombre de instituciones ni de pactos, pese a que los firme, pero mejor ahí la dejamos. 

Entre Palabras 

Van a buscar a toda costa que Salgado Macedonio sea candidato y gobernador como lo hicieron con “Juanito” en Iztapalapa. 

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Hasta la próxima.